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Inmigración en Bolivia

 A través de este enlace podemos ver las diferentes migraciones que hubo en Bolivia, de que paises vinieron y mucho mas

https://es.wikipedia.org/wiki/Inmigraci%C3%B3n_en_Bolivia

Guerra del Chaco ( I ) El agua atrae a la tormenta

Nota de prensa que salio poublicada en el periodico Página Siete el día

El próximo 15 de junio se cumplen noventa años del estallido de la Guerra del Chaco, cuyo trágico acontecer no solamente desangró a dos países hermanos durante tres años de cruento enfrentamiento, sino que marcó indeleblemente el devenir futuro de Bolivia en lo social, político y económico.

Al asumir la presidencia y presionado por las negociaciones diplomáticas que se llevaban a cabo en Washington, Daniel Salamanca decidió apurar la penetración en el territorio en disputa, pues era convicción general que, de llegarse al arbitraje, éste partiría de las posiciones que ocupen Paraguay y Bolivia en ese momento: “Establecido el enlace entre los sectores septentrional y central del Chaco […] faltaba llegar a los fortines recientemente fundados en dichos sectores, con los del sudeste, para dejar concluido el programa de penetración y defensa esbozado por el nuevo gobernante de Bolivia. Era relativamente poco lo que restaba por hacer, pero era lo fundamental. Si se lograba realizar este enlace final, una línea de fortines sin discontinuidad, extendida en semicírculo, de norte a sudeste, habría formado un valladar sólido que el Paraguay no habría podido impunemente perforar. […] Había que poner manos a la obra” [Alvéstegui, Salamanca. T.3:367].

En ese afán, tanto el gobierno como el Estado Mayor General del Ejército eran conscientes de que el factor determinante y limitante para ese avance lo constituía la escasez de fuentes de agua. Es por ello que se buscó el apoyo del Lloyd Aéreo Boliviano, a fin de que sus naves sobrevolaran el Chaco en su búsqueda; estos vuelos comenzaron en julio de 1931 y, en uno de ellos, efectuado por el gerente del LAB Germán Schroth, se dio con un espejo de agua: “Más al sureste, aparecieron los reflejos de luz solar de una laguna más grande, pero no pudimos explorarla durante ese vuelo, ya que nuestro suministro de combustible era insuficiente para ello. Pero se exploró durante uno de los siguientes vuelos. Encontramos una laguna de aguas cristalinas, de una extensión aproximada de 600 por 200 m y poblada por muchas aves acuáticas, pero sin ningún rastro de asentamiento humano” (Schroth, En el Reino del Cóndor: 181).

Conocida la novedad, esta vez fueron aeronaves militares las que buscaron la laguna; hasta que, el 25 de abril de 1932, el mayor Óscar Moscoso, que viajaba de observador en un avión Vickers Vespa pilotado por el mayor Jorge Jordán, divisó el espejo de agua, al que, en principio, lo llamó “Gran Lago”, para luego bautizarlo “Laguna Chuquisaca” en el informe a sus superiores. Para mal de las naciones en disputa, apenas unos meses atrás, una expedición de oficiales rusos al servicio del Paraguay había dado con ella y levantado un pequeño fortín en su orilla noreste.

Recibidos en La Paz el informe del descubrimiento y el croquis elaborado por Moscoso, el general Filiberto Osorio, jefe del Estado Mayor General, “ordenó suprimir de las copias del plano de Moscoso la inscripción que decía: probable fortín paraguayo y tres casas y un corral… ¿Por qué ordenó el general Osorio que se borrara esta inscripción? [...] La supresión de esa señal no podía conducir sino a la comisión de errores fatales. Hay pues derecho a considerar maliciosa esa mutilación” (Alvéstegui, Salamanca. T.3: 372). A Salamanca se le dijo que las construcciones observadas eran, tal vez, “un tolderío de salvajes”. Como hace notar David Alvéstegui, a partir de ese momento, “empiezan a ser turbias las informaciones militares ofrecidas al presidente de la república”.

Para los mandos militares, el espejo de agua se convirtió en objetivo prioritario, pues les permitiría hacerse del elemento más escaso en la zona central del Chaco. A pesar de que Salamanca expresó sus recelos sobre si lo hallado no sería una avanzada paraguaya, Osorio y su Estado Mayor creyeron haber engañado al presidente y, seguramente con la confianza de que, de darse un nuevo enfrentamiento con tropas paraguayas, éste sería un incidente más de los muchos sufridos y superados en años anteriores, se ordenó al coronel Peña, comandante de la Cuarta División sita en el Chaco, envíe a Moscoso, al mando de tres suboficiales y veinticinco soldados, a tomar Laguna Chuquisaca, que los paraguayos habían bautizado como Laguna Pitiantuta.

La tarde del 14 de junio de 1932, Moscoso y sus hombres llegaron a orillas del lago. Al amanecer del día siguiente, luego de un breve intercambio de disparos que puso en fuga a la reducida guarnición paraguaya, el fortín paraguayo fue tomado por las fuerzas bolivianas.

Al conocerse la novedad en La Paz, mientras el Estado Mayor General se congratulaba del paso dado, Daniel Salamanca anota en sus memorias: “la noticia me llegó como un rayo inesperado”, causándole gran contrariedad, puesto que desde que ordenó el inicio de la ocupación del mayor territorio posible en el Chaco recomendó mesura en esos avances, evitando choques armados. Las consecuencias de la decisión del comando militar serían las temidas por el presidente, encendiendo la chispa de la contienda bélica con nuestro vecino del sudeste.

PASTEL DE API - EMPANADA DE QUESO FRITA

INGREDIENTES

- 300 gramos o 2 tazas de harina
- 1/4 cucharilla de sal
- 25 ml de aceite (5 cucharas)
- 150 ml agua hirviendo(3/4 de taza)
- Queso

video de la preparación

https://youtu.be/VmK1BeXTcZs

PREPARACIÓN:

En un bowl tamizar la harina, añadir la sal mezclar bien

Añadir el aceite, vierta agua caliente poco a poco e ir moviendo rápidamente con una cuchara, amasar obteniendo una masa elástica de consistencia dura, la masa debe ser manejable no se debe apegar a las manos tal como se ve en el video.

Dejar reposar la masa por 20 minutos.

Forme bolitas espolvoreando harina sobre la mesa de amasar, uslerear muy delgado, para que aumente de volumen. Coloque el queso al centro de cada circulo, cierre poniendo un poco de agua al borde y presione con los dedos, repulgar o ayudarse con un tenedor

En un sartén o perol con bastante aceite caliente freir uno por uno con la ayuda de una cuchara moje por encima de las empanadas hasta que se doren y se vayan inflando (ver video)

dejar escurrir sobre una hoja de papel absorbente para quitar el exceso de aceite.

Servir calientes espolvoreando con azúcar impalpable al gusto y acompañar con la bebida de su elección

Tips:

Si me preguntan qué tipo de harina usé, use harina 000 que es la que venden en tiendas de barrio

Es muy importante dejar reposar la masa para que esta se humedezcan debidamente las partículas de harina y la masa se vuelva más manejable

Puede pasar que tu harina requiera un poca más de agua, así si vez que te cuesta hacer la bola añade de 1 a 2 cucharas de agua

Con esta cantidad me salieron unas 8 pastelitos de tamaño mediano, si quieres del tamaño de las caseritas cada bolillo deberá pesar unos 90 gramos resultando unos 4 pasteles grandes.

Para que la masa quede infladita debes laminar lo más delgado posible aproximadamente 1mm de espesor, recuerda cuanto más fina este la masa más infladitos te saldrán los pastelitos

Con respecto a las medidas en tazas uso como referencia las tazas de margarina regia

Si no te sale a la primera no te desanimes vuelve a internarlo repasa los pasos mencionados con anterioridad, ve el video y veras que te saldrán estupendos






Fuente: https://www.youtube.com/watch?v=VmK1BeXTcZs

Eduardo Avaroa H. y el misterio de la predestinación

Nota de prensa que salio publicada en el periodico Página Siete el día domingo 3 de abril de 2022 en la sección ideas y la subsección Letra Siete en las páginas 12 y 13

Humberto Párraga Chirveches

Se ha levantado más temprano que de costumbre, en el otoño naciente. Aunque está acostumbrado a madrugar, este es un día especial. No sólo porque es domingo, sino porque se prepara a cumplir con una obligación cívica y no religiosa. Se ha vestido en silencio. Primero, la camisa de lino y los pantalones de paño gris, algo abultados, a nivel de las rodillas? debido al uso repetido. Ha embutido la camisa que rebasa la cintura, dentro de los pantalones y ajustado el cinturón. Se ha puesto el chaleco y el saco del mismo paño, y amarrado sus botines de faena, meticulosamente. Finalmente, el sombrero de fieltro oscuro y ala corta, con corona aplanada, de uso menos frecuente que el sombrero de ala amplia, parecido al de los vaqueros.

Es un hombre delgado que luce alto como se lo ha descrito ?para su talla de metro y sesenta y siete centímetros. Su cabello tiene el tope encanecido. Su rostro muestra facciones suaves con pómulos salientes; los ojos, mirada amigable. Debajo de la nariz aguileña tiene un bigote abundante de puntas afiladas, y aunque, usualmente, tiene una perilla de pelo oscuro en el mentón, hoy la perilla luce incipiente, porque se la había rasurado para una foto de grupo, hace unos días.

Es el 23 de marzo de 1879 y para un hombre que ha cumplido 40 años -el 13 de octubre del año próximo pasado-, luce maduro, pero repuesto, ya que había estado enfermo en diciembre. Sus ademanes no ostentan notoria virilidad o marcialidad. Sólo una tranquila dignidad. Esta mañana se ha dado tiempo para dirigirse, desde su casa ubicada en la calle principal de la pequeña población de Calama, hasta el lugar donde se han concentrado, en los últimos días, un total de 135 patriotas voluntarios. Tienen el común objetivo de repeler el ataque de las tropas invasoras del país vecino, que hoy se aproximan por el camino que viene de Caracoles.

Algunos patriotas están razonablemente armados y otros (cerca de 30) cuentan sólo con burdas lanzas. Casi todos son civiles, aunque a algunos se les ha otorgado grados militares de emergencia, tal el caso del jefe de la resistencia, un abogado que ha ejercido varios cargos públicos, incluyendo el de presidente del municipio de la población de Caracoles, ahora llamado el coronel Ladislao Cabrera.

La población de Calama es rural, tiene unos 900 habitantes, pero es considerada como el tambo obligatorio o el oasis mejor equipado antes de atravesar la desolada pampa para llegar al mar. La llaman oasis porque a esa altura, las aguas el río Loa han sido desviadas a un buen número de acequias que sirven para irrigar parcelas donde crece la alfalfa.

El hombre tiene varias cosas en la mente. De inicio, rememora la cronología de las cartas que tuvo que escribir en los últimos seis días, para mantener el ritmo de sus actividades comerciales y personales. El martes 18 de marzoha mandado a Irene, su compañera y madre de sus cinco hijos, productos negociables, incluyendo una damajuana de anisado, harina y dos sandías, lamentando la falta de azúcar.

El mismo día ha escrito una nota a Ladislao Cabrera, ofreciendo a nombre de su hermano Ignacio y su familia “la contribución de los siguientes alimentos para la tropa y las bestias caballares y mulares: una arroba de azúcar, otra de arroz, 20 libras de fideos, 30 libras de charque, un quintal de papas, 10 libras de sal, dos barriles de pan desharinado, un quintal de cebollas, 5 kilos de café negro, 10 amarros de tabaco, 23 amarros de papel de hilo,10 barriles de agua para tomar, 20 arrobas de pasto y cebada, 9 turriles de pólvora, un cinto con un revólver y 10 libras de …”, algo ilegible. A este punto el hombre sonríe, misteriosamente, recordando que ha ofrecido azúcar a la tropa y no a Irene.

El miércoles 19 de marzo, ha escrito a su amigo Roberto Cruz, en Tocopilla, ordenando “una docena de botines para niños, de todo tamaño,” además de dar instrucciones acerca de la modalidad del envío. El jueves 20 de marzo, una carta poder a Don Juan de los Ríos, residente de Atacama, para que le represente y contraiga matrimonio con Irene Rivero Pacha, la madre de sus hijos.

El mismo día, escribe otra carta a su “apreciada Irene” alertándola sucintamente acerca de la carta poder, y una segunda carta a don Juan de los Ríos, mencionando la situación política, el envío de periódicos que no tuvo tiempo para leer y la promesa de pagarle “los gastos ocasionados por el poder con arreglo a las formalidades que requieren esta clase de asuntos”.

El viernes 21 de marzo ha escrito una carta de cortesía, a doña Julia H. de los Ríos, en Atacama o Toconao, ?una pariente y además, esposa de don Juan?, mencionando la situación de alerta, y al mismo tiempo la posibilidad de que, quizás en pocos días tendría el gusto de abrazarla: “no espero sino el primer combate con los de Caracoles, para poder retirarme de acá, para que la familia esté más tranquila”.

En fin, las acciones de un hombre que ve su rutina interrumpida, y deduce que hay riesgos en el futuro mediato y sabe lo que debe hacer, sin que los nubarrones bélicos se adueñen de su espíritu. Tal su responsabilidad a la patria, a sus cinco hijos y su compañera, Irene, que ha tolerado por años la ilegitimidad de la unión, a pesar de que su hijo mayor, Andrónico, ya tiene más de quince años y el menor, Juan Eduardo, va a cumplir uno.

Además, está convencido de que ella es la persona que necesita, por ser fuerte, independiente y, simultáneamente, la asistente ideal en sus actividades comerciales.

Entonces cae en cuenta que ha llegado al lugar donde, a las 6 de la madrugada, ya se ha seguido el plan de la división grupal de los compatriotas, en una defensa que incluye tres vados, porque tres son los caminos que vienen de Caracoles. Habla con el coronel Cabrera y los otros voluntarios, notando la frugalidad de las emociones. Es la mañana escogida, no por él, sino por las circunstancias históricas. Asignado al vado del Topáter, su misión es defender el puente del mismo nombre, sobre el rio Loa que, constituye la única vía de acceso a la población de Calama, por el lado sur. Sin embargo, siguiendo órdenes, empieza en una posición adelantada que le dará la opción de movilizarse.

Sabe que las tropas chilenas, en un contingente de 554 soldados, vienen de Antofagasta, vía el pueblo minero de Caracoles, en una marcha a pie de casi 230 kilómetros. A eso de las 7 todos los fusileros se han integrado a sus lugares asignados. Las comunicaciones se han reducido a cuchicheos iniciados por los celadores patriotas, que reportan la presencia de dos o tres soldados chilenos que exploran el río y han estado espiando a los bolivianos siquiera por dos horas. La espera continúa hasta aproximadamente las 7 y 30.

Entonces, abruptamente, empieza el combate. En el vado de Huaita o Carvajal, el ala izquierda de los chilenos, entran 75 cazadores a caballo, quienes, sorprendidos por las descargas cercanas de los patriotas, escondidos en las chilcas del otro lado del río, pierden, de inicio, siete soldados. Detrás de la caballería, ataca la compañía restante del llamado 2do. de Línea que, rechazan a los patriotas con éxito notorio. Tienen un cañón Krupp para apoyar el ataque. Sin embargo, esta batería sólo realiza un disparo.

El hombre observa en seguida que, en el Vado de Yalquincha, en el sector central chileno, 25 cazadores a caballo intentan cruzar el río, sin lograrlo, debido a las descargas de los patriotas que, por órdenes del coronel Cabrera, se han apostado en la llamada Casa de Máquinas de Amalgamación. El hombre y otros fusileros son miembros de ese grupo defensivo. La compañía del 4to. de Línea, desplegada en guerrillas ataca este punto, eliminando finalmente la denodada resistencia de los patriotas.

Es entonces que los soldados chilenos concentran su ataque en el ala derecha, el Vado del Topáter. El hombre ha tenido que moverse hacia el puente, con notoria rapidez, acompañado de 8 fusileros y dos oficiales, y sólo en ese momento, parece darse cuenta de la inevitabilidad de lo que está ocurriendo. Unos 25 cazadores a caballo, y la 1ra. y 2da. compañías del 2do. de Línea los atacan resueltamente, tomando algunos prisioneros. Se escucha el rumor del agua, las voces de los fusileros, los gritos esporádicos que, gradualmente se retiran y desaparecen, y sólo queda el hombre que va a convertirse en héroe.

Queda solo, como el último combatiente, en el más claro signo de la predestinación. Queda solo, en una trinchera lodosa, con su Winchester y quizás otros dos rifles de dos soldados ya muertos. Y es en esta soledad atestiguada por más de un centenar de los invasores, que el hombre se convierte súbitamente en héroe. Un insólito símbolo del patriotismo incondicional que provoca, inevitablemente, una empatía, velada por una bruma de tristeza.

El subteniente chileno Carlos Souper describe el incidente de la trasfiguración, con prosa honesta: “Nos sorprendió constatar que un boliviano desde dentro hiciera fuego a más de 100 hombres, entre caballería y el 2do. de Línea, que iban a pasar por allí. Pues amigos, nos dio balas duro y fue imposible pillarlo por mucho que se lo buscaba”.

Ya empieza la media mañana, en el devenir del tiempo, y aunque por su acción “temeraria pero claramente patriótica”, cosecha simpatía, el héroe les dificulta el paso, razón por la que le ofrecen el don de la sobrevivencia, en la legendaria oferta del coronel chileno Villagrán, “ ¡Ríndase y le otorgo la vida!”. Después de un momento impuesto por la fugacidad del pensamiento, no hay dubitación en su voz cuando responde: “¡Que se rinda su abuela!”.

Es porque, en ese instante, el hombre está rabioso de su impotencia y su soledad, recordando, en un relámpago que la obligación del ciudadano es defender a su patria, tal como le había enseñado, en su niñez, quién sabe qué profesorcita rural, inolvidable, en la humilde escuela de San Pedro de Atacama. ¡Quién sabe qué persona fidedigna, que tuvo el poder de marcar el corazón de los niños, con el acero ardiente de la obligación ineludible!

Así, la legendaria respuesta del héroe no se hizo esperar. Dijo claramente: ¡Que se rinda su abuela! (respuesta embrollada, en el tiempo, por el uso de variables adjetivos, que van de cobarde a carajo, según la voluntad del orador de turno). De cualquier modo, la mesura del insulto final es evidente, ya que espontáneamente salta una generación y omite a la madre. No dice, por ejemplo, “¡Que se rinda su (adjetivo)… madre!”, como sería del caso en nuestros días. Demuestra una ingénita capacidad de refrenarse, consiguiendo, de este modo, que el enemigo no internalice el insulto.

Y ese hombre, llamado Eduardo Abaroa, fue enterrado en el cementerio de Calama con honores militares por el Ejército chileno, a las 3 de la tarde del mismo día. El entierro fue precedido por una ceremonia en la que se hicieron veintiún disparos y los 21 casquillos fueron incluidos en el ataúd junto al cadáver, envuelto en la bandera chilena, a falta de una bandera boliviana. Hubo un total de 20 bolivianos muertos y 34 prisioneros, en la batalla de Calama. En el lado chileno, 7 muertos. La batalla duró más de tres horas.

Sin embargo, las distorsiones referentes a la persona del héroe y a su vida no se han dilucidado y persisten, constituyéndose en un desafío para el investigador, no sólo porque se repiten con caprichosa frecuencia, sino porque tramontan cualquiera motivación honorable. Aparte de las distorsiones se hallan los enigmas legítimos, que nos empujan a retornar con frecuencia a las más confiables fuentes de referencia, que son sus 137 cartas y otros documentos legales.

Empecemos con el uso del apellido de Avaroa Vs Abaroa. Está demostrado, en sus cartas (escritas en un periodo de casi nueve años, desde la edad aproximada de 30, hasta su muerte), que don Eduardo firmaba Avaroa, en sus transacciones comerciales, personales y comunicaciones con miembros cercanos de su propia familia (hermano, primo y tía materna).

Si recordamos que escribir el nombre propio es lo primero que uno aprende en la escuela, en ausencia de problemas cognitivos, teorizamos que su decisión de usar Avaroa, en lugar de Abaroa, fue propia y voluntaria. Tampoco podría atribuirse esta peculiaridad simplemente, a la ortografía de don Eduardo, porque ?aunque detectamos múltiples y significantes lapsus en varias muestras de su comunicación epistolar,? su caligrafía corresponde a las usanzas del siglo XIX. Entonces, para el propósito de este ensayo respetaremos el uso del apellido Avaroa.

Respecto a su genealogía, se sabe que don Eduardo era hijo de Juan Abaroa y Benita Hidalgo. Siendo la familia Abaroa una familia tradicional (léase, sin mayores antecedentes notorios) de la zona precordillerana de San Pedro de Atacama. Don Eduardo fue el quinto de ocho hijos; sus hermanos fueron: Cesaria, Guadalupe, Ignacio, José, Gregoria, Corina e Irene. Ignacio, su hermano, cinco años mayor, devino en su allegado de por vida porque, aunque dotado de buenos dones personales había aceptado de inicio que Eduardo tenía una mejor disposición para los negocios, por su iniciativa, tenacidad, y su don de gente. Ignacio había aceptado su rol de socio comercial que, aunque secundario,? era indispensable para la consecución de las transacciones iniciadas por su hermano, especialmente cuando éstas incluían la población minera de Caracoles, donde radicaba.

Don Eduardo Avaroa tenía los dones de un comerciante, sin remilgos, preparado para resolver problemas, logrando una fluidez económica, con el negociado de una diversidad de productos (desde pomadas para la piel hasta zapatos para niños), junto a sus intentos de actividad minera vía la exploración y análisis de muestras metalúrgicas.

Sin embargo, el hecho de estar localizado en Calama lo convertía, primordialmente, en el distribuidor intermediario de alimentos para San Pedro, Caracoles, y otras localidades. Sus actividades incluían periódicamente la compra y venta de casas refaccionadas o reconstruidas con la colaboración de Irene, su compañera; una mujer industriosa y llena de coraje, que vivía en San Pedro de Atacama.

Las designaciones de militar, contador, escritor, propietario de un periódico, propietario de grandes concesiones mineras, hacendado y magnate financiero no reflejan la realidad. Avaroa no fue un militar de profesión, pero hay reportes de que se le otorgó el grado de coronel póstumamente. Tampoco fue un contador profesional, en los lugares donde trabajó antes de independizarse.

No fue un escritor de artículos sociales y orientadores, literato o filósofo y mucho menos el propietario del periódico El Eco de Caracoles, pero sí fue distribuidor y vendedor de subscripciones en Calama, San Pedro, Toconao y otras localidades, actividad que aparentemente inició su amistad con Ladislao Cabrera, quien era el que publicaba el periódico.

Tampoco fue un magnate financiero (aunque posiblemente aspiraba a serlo), que había ofrecido donar comestibles y otros enseres a la pequeña tropa de patriotas voluntarios, con el objetivo de obviar su participación en el combate de Calama. La noción de que él ya había empacado todas sus vituallas y que su familia lo esperaba en Potosí, además de otras nociones tangenciales publicadas, desafortunadamente, en periódicos nacionales, cuestionan su patriotismo, al punto de racionalizar que su participación en la contienda fue solo para proteger su hacienda cuantiosa.

Bastará decir que un análisis de sus circunstancias personales y una relectura de sus cartas a don Juan de los Ríos, a Julia H de los Ríos, a Irene Rivero, en los días anteriores al 23 de marzo de 1879, muestran claramente su intención de defender Calama de los invasores.

Este ensayo postula, respetuosamente que, don Eduardo Avaroa Hidalgo fue un hombre sin aparentes pretensiones elitistas, alerta y trabajador. Un empresario mediano, un comerciante diversificado. Simultáneamente, un hombre con un inusual sentido de responsabilidad a su país y su gente, catapultado casi inevitablemente, hasta se diría, casi poéticamente, en el seno de la gloria, por el misterio de la predestinación.

* Del libro de ensayos inéditos, Espejos y Espejismos del autor.

Humberto Párraga Chirveches Escritor

Paises en los que se puede viajar sin visa

Estos son los paises en los cuales es posible viajar sin visa

ASIA

Bangladesh, Camboya, Hong Kong, Indonesia, Laos, Macao (SAR China), Malasia, Maldivas, Nepal, Filipinas, Singapur, Sri Lanka, Timor-Leste,

EUROPA

Irlanda, Rusia, Serbia.

ÁFRICA

Benín, Cabo Verde, Islas Comoras, Djibouti, Egipto, Gambia, Guinea-Bissau, Kenia, Madagascar, Malawi, Mauritania, Mauricio, Mayotte, Mozambique, Reunion, Ruanda, Seychelles, Somalia, South África, Tanzania, Togo, Uganda, Zambia.

OCEANÍA

Islas Cook, Polinesia Francesa, Micronesia, Nueva Caledonia, Niue, Islas Palaos, Samoa, Tuvalu.

CARIBE

Bahamas, Islas Vírgenes, República Dominicana, Antillas francesas, Haití, Jamaica, St. Kitts and Nevis, St. Lucia, San Vicente y las Granadinas.

AMÉRICA

Argentina, Belice, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Guyana Francesa, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Surinam, Uruguay, Venezuela

MEDIO OESTE

Armenia, Bahrain, Irán, Jordania, Omán, Qatar, Turquía.

Crimenes famosos en Bolivia JAIME CÁRDENAS PARDO - "EL ASESINO DE SUCRE"

Esta persona cometio varios crimenes en varias partes de Bolivia

Fuente: https://www.youtube.com/watch?v=fTtWVSSrtIM

Jaime Benjamín Cárdenas Pardo – El Jimmy (ÚLTIMA PARTE)

Arresto

El jueves 17 de febrero del 2011, Jaime asaltó con cuchillo a un ciudadano peruano, apuñalándolo más de una vez sin quitarle la vida. Esto ocurrió en la ciudad de La Paz, y algunas personas lo vieron y lo denunciaron, gracias a lo cual Jaime fue capturado poco después por la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen.

Confesiones preocupantes

Algo que llamaba la atención era cómo, hasta el momento de su captura, Jaime había podido delinquir tan a sus anchas. Lo que muchos habrían sospechado, se confirmó cuando el asesino confesó que muchas veces usó las ganancias de sus robos para sobornar a policías y salir bien rápido de la cárcel, además de que dijo tener una “buena amistad” con algunos policías que eran cómplices suyos y recibían una parte del dinero de sus fechorías. Indignantemente, un ejemplo de lo dicho fue que, al menos en cuatro casos, fueron policías quienes proporcionaron a Jaime los encargos de sicario. Aunque esto era impactante para la opinión pública, ni la Fiscalía de la Nación ni el Comando General de la Policía Nacional investigaron quiénes eran esos policías ligados al sicariato…

Por otro lado, Jaime no solamente admitió aquello de lo cual se le acusaba (asesinar a un hombre en Miraflores para robarle una laptop, y matar y violar a dos universitarias en Sucre), sino que confesó haber asesinado a más de 30 personas, ampliando así el número de víctimas estimado. Según dio a entender, en general mataba para robar, otras veces violaba y mataba para no ser delatado, algunas veces para las dos cosas anteriores, y otras porque estaba cumpliendo una misión de sicario. Los asesinatos tuvieron lugar en varias ciudades de Bolivia, como Santa Cruz, La Paz, Miraflores, Cochabamba y Sucre.

Sobre la base de las confesiones y del examen psicológico y psiquiátrico, Jaime fue descrito por los psiquiatras como alguien que era consciente y responsable de lo que hacía, plenamente imputable, catalogable como “asesino en serie confeso” y “psicópata”, y dotado de una personalidad agresiva, con un perfil de auténtico depredador que no tiene reparo en matar con tal de conseguir sus objetivos.

Ahora, y pese a ser un psicópata, en una entrevista a Página Siete, Jaime se mostró consciente de la influencia de las drogas en su vida y en el crimen en general, y también se mostró o aparentó mostrarse arrepentido; citamos: “Siempre he actuado con violencia porque me drogaba. Desde que consumí cocaína me volví más impulsivo (…). No importa lo que haga uno, ni que te perdonen, sólo necesita perdonarse uno. A los jóvenes quiero decirles que no se metan en las drogas, el camino a la delincuencia puede ser lindo un rato para divertirse y tener dinero, pero tiene sus consecuencias (…). Estoy arrepentido. Me cansé de huir, pero si me da la gana, me escapo (…). No me asusta la cárcel, no importa el tiempo que pase, pienso cambiar mi vida, trataré de terminar el colegio y después quiero estudiar medicina, quiero ser útil, he hecho mucho daño.”

El juicio de un salvaje

El juicio de Jaime se prolongó por más de un año, aunque finalmente, el 6 de diciembre del 2011, lo condenaron a 30 años de prisión por la violación y el asesinato de las universitarias Nairobi Alexis Muñoz de 21 años y Marfa Delgado Roso de 20 años. La misma sentencia, por la misma causa, fue dada al ex policía y cómplice de Jaime, Ever Albis Vera. En cuanto a los otros asesinatos, no se tiene conocimiento de la sentencia, si acaso hubo sentencia…

Por otro lado, un hecho que llamó la atención y que hace dudar sobre el propósito de cambio del asesino, es que durante el juicio se descontroló, tomó una botella plástica que había contenido agua, y se la arrojó con fuerza a la fiscal, amenazándola con vengarse si conseguía escapar de prisión. Ante eso, la Fiscalía consideró brindar resguardo policial a la fiscal asignada por el Ministerio Público. Reclusión, fuga y recaptura

Después de terminado el juicio, Jaime fue conducido a la Prisión de San Roque en la ciudad de Sucre, donde se lo asignó al sector conocido como “Pozo”, en una celda aislada.

Las autoridades creyeron que aislar a Jaime en la cárcel bastaría para aplacarlo, pero éste empezó a pensar en cómo huir desde que llegó, y siempre estuvo atento a ver si se le presentaba una oportunidad de fuga. De ese modo, el viernes 30 de marzo del 2012, Jaime escapó de prisión, tal y como refiere el subcomandante policial Roberto Ledesma en su informe: ‹‹Él tenía una hora de salida para hacer sus necesidades biológicas, es así que aprovechó ese tiempo para distraer a su custodio y trepar la verja saltando a la calle Serrano; escapó en una vagoneta de color plomo.››

Tras la fuga, diversas unidades de Inteligencia Policial efectuaron operativos de rastreo; aunque, tras el fracaso de los operativos, se creyó que posiblemente el asesino había escapado hacia el interior del país, por lo que fue necesario iniciar acciones coordinadas con el Comando General de la Policía. Inclusive, tal era la peligrosidad asignada al delincuente, que Bolivia optó por pedir ayuda a la Interpol (Organización Internacional de Policía Criminal), y la organización respondió rápidamente publicando la notificación naranja que aquí citamos: ‹‹LYON (Francia) – A petición de Bolivia, INTERPOL ha publicado una alerta internacional sobre la seguridad, conocida como notificación naranja, tras la evasión de prisión de un asesino convicto considerado extremadamente peligroso.

Jaime Cárdenas Pardo se fugó del centro penitenciario de San Roque (Sucre) el pasado 30 de marzo. Inmediatamente después de haber recibido todos los datos del prófugo de la Oficina Central Nacional de La Paz, el Centro de Mando y Coordinación de INTERPOL, sito en la sede de la Secretaría General en Lyon (Francia), transmitió una alerta a todos y cada uno de los 190 países miembros de la organización policial. La notificación naranja, en la que figura la fotografía de Cárdenas Pardo, se ha difundido en todo el mundo para ayudar a los funcionarios encargados de la aplicación de la ley a identificar, localizar y detener a este prófugo.

En 2006 la Asamblea General de INTERPOL aprobó una resolución en la que se subrayaba la necesidad de que los países miembros avisaran a la Secretaría General de las evasiones de presuntos terroristas y otros delincuentes peligrosos.››

Después de la alerta naranja de la Interpol, un 03 de mayo del 2012, el coronel Gonzalo Quezada (Comandante de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico o “F.E.L.C.N.”) informó que, a eso de las 10:45 de la mañana en la localidad beniana de Yucumo, Jaime Cárdenas Pardo había sido recapturado por efectivos de la Unidad Móvil de Patrullaje Rural, en un operativo coordinado con miembros de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen. El delincuente fue encontrado en una carpintería de la Av. San Borja, apresado, y conducido inmediatamente al penal de Chonchocoro, en La Paz, donde sigue y seguirá hasta cumplir su condena. Sobre dicho operativo de captura, el comandante policial Rolando Ramos se expresó en estas palabras: “Este fue un trabajo profesional del personal que hizo el seguimiento. No hubo ningún hecho de violencia y él fue sacado del inmueble sin emplear la violencia”.



Edmundo Salazar Terceros, la víctima olvidada de Huanchaca


Edmundo Salazar Terceros, un diputado del Frente Revolucionario de Izquierda (FRI) fue asesinado mientras investigaba el llamado caso Huanchaca, tras el triple crimen que cegó – aquel 5 de septiembre de 1986- la vida del naturalista cruceño Noel Kempff Mercado, el piloto Juan Cochamanidis y el guía Franklin Parada, durante la expedición biológica boliviano española a la meseta de Caparú o Caparuch, en el entonces parque Nacional de Huanchaca, en San Ignacio de Velasco, Santa Cruz.

Edmundo Salazar Terceros y su esposa 
María Elena Oroza
A 35 años del funesto caso, que conmovió a la ciudadanía boliviana y puso en frenesí a la administración del MNR, al mando de Víctor Paz Estenssoro. Es oportuno recordar el legado de “reserva moral”, que enarbolaba el desaparecido político Salazar Terceros, quien en su función de legislador cuestionó el retraso de las labores de rescate de las tres víctimas y las actuaciones de ese Gobierno. Él se reivindicaba como marxista, leninista y maoísta.

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La supervivencia del ictiólogo español Vicente Castelló reveló no solo que los fallecidos en el entonces Parque Nacional fueron masacrados a tiros y calcinados por sicarios, tras descender en una avioneta en una pista clandestina, aquel sábado 5 de septiembre de 1986. Sino que se evidenció una gran fábrica de cristalización de cocaína, considerada en ese entonces la más grande factoría.

La ciudadanía cruceña se movilizó ante el funesto hecho y expresó su molestia con la Marcha del Silencio y en el documento de la Declaración de Santa Cruz, exigía respuestas al Ejecutivo, Policía, Ejército y a la Administración para el Control de Drogas (DEA) de Estados Unidos.

Un recorte de prensa de Edmundo Salazar
Ante ese clamor, la Cámara de Diputados del Congreso Nacional de Bolivia conformó una Comisión Mixta ( oficialismo y oposición) de Constitución, Justicia y Policía Judicial para investigar este caso, porque se sospechaba, por lo menos, de negligencia gubernamental para socorrer a las víctimas.

Edmundo Salazar Terceros fue elegido para integrar esta comisión y asumió la labor con la convicción de que no se podían quebrar las expectativas del pueblo cruceño y boliviano sobre las interrogantes del funesto suceso, recuerda ahora su hermano René Salazar.

El legislador del FRI afirmaba que se debían aclarar los motivos de la demora de 72 horas en el rescate de los cuerpos. Según el libro “Modelo político empresarial de la cocaína” de Hugo Rodas Morales (1996). El cadáver del guía Franklin Parada recién fue encontrado el 15 de septiembre. En el mismo material, se menciona que la Policía y el Ministerio Público ingresaron al lugar el 30 de septiembre. Es decir, 25 días después de los asesinatos.

Salazar Terceros junto a sus colegas Roger Cortez (PS-1) y Mario Velarde Dorado (MNR), entre los más destacados de una lista de 10 parlamentarios, iniciaron la recolección de la información. A medida que hallaban datos se enfrentaban a una compleja trama. Llovían nombres de narcos, policías y militares, incluso organismos internacionales, salpicados por lo que se llamó el narcoescándalo.

Salazar durante un acto en Santa Cruz
La comisión que integra Salazar Terceros recoge testimonios clave de los estadounidenses Stephen Anthony Green Yougman y Ronald Bruce von Lindenberg, quienes le informan que adquirieron tierras de militares en el Valle Alto de Huanchaca en 1976, para un negocio de extracción de madera, se lee en el libro “Modelo político empresarial de la cocaína” de Hugo Morales Rodas.

Pero, dice el escritor, ésa era la fachada con la que operaba la dictadura de Hugo Banzer Suárez para la producción de droga. Además, rescata la declaración del piloto canadiense Michael Andrew Little, quien confirmó el funcionamiento de esa factoría de droga desde 1976, con una breve suspensión en 1979 y posterior reactivación en 1981, durante la dictadura de Luis García Meza.

Sobre los propietarios de la fábrica de droga, las investigaciones apuntaron contra Alejandro Pacheco, Tita Roca, Sergio Vaca y Jorge Roca Suárez (Techo de Paja). El nombre de Humberto Nicanor Gil Suárez también sonó fuerte, según el artículo “Narcoaviones y protección policial”, de Teo Roncken, publicado en el libro “Crimen en uniforme”, de varios autores. Un recorte de prensa de Edmundo Salazar

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Salazar Terceros repartía sus tiempo de investigación entre La Paz y Santa Cruz, y cuando llegaba a la capital oriental comentaba a su hermano René que sentía que se ponían trabas a la investigación y consideraba que se filtraban las indagaciones sobre Huanchaca.

Edmundo posa con su hija mayor
Comenzó a recibir amenazas y sobornos para abandonar el caso, como 150.000 dólares, una casa a estrenar y un auto cero kilómetros. Pero él los rechazaba. Las ofertas, dice René, llegaban de varias esferas del gobierno y de los narcos, incluso mediante intermediarios de su partido.

Sin tapujos, Salazar Terceros acusa al ministro del Interior, Fernando Barthelemy Martínez, de encubrir con el velo de la ambigüedad las responsabilidades detectadas tanto en los jefes de organismos nacionales como con el personal extranjero de la DEA. No solo eso, Salazar -decía- que éstos actuaban con plena autonomía en el país, subordinando las decisiones de las fuerzas del orden y gozaban de inmunidad diplomática por lo que no podían ser convocados a declarar.

El aludido Ministro del Interior respondía que no habían las condiciones técnicas para operar en el lugar y que el trabajo de la comisión excedía sus facultades.

Reiteró en varias ocasiones, que el equipo norteamericano (Black Hawk) tampoco pudo entrar a tiempo a Huanchaca por falta de apoyo logístico para el reabastecimiento y porque no era adecuado para la lucha contra el narcotráfico. Las explicaciones de toda índole incluían la falta de autorización del jefe del Comando Sur, general Jhon Taylor, quien estaba jugando golf en Panamá.

María Elena Oroza buscó justicia para su 
esposo
Sin embargo, el canciller Guillermo Bedregal explicaba en agosto de 1986 ante el Congreso Nacional que Bolivia luchaba contra la malignidad del narcotráfico y que era necesaria la cooperación estadounidense y enumeró la nota verbal GM-55/186 que se encuentra en el Anuario Legislativo (85-86) que garantizaba la asistencia técnica, apoyo logístico y seis helicópteros UH 60, más conocidos como Black Hawk.

Según el político Ramiro Paz Cerruto -recogido en el ya mencionado libro de Hugo Morales Rodas- “Juan Carlos Durán (secretario de la Presidencia) y Gonzalo Sánchez de Lozada (ministro de Planeamiento) negociaron con el embajador de Estados Unidos, Edward Rowell, el informe de la DEA sobre Huanchaca”. Salazar durante un acto en Santa Cruz

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Salazar Terceros lee el 7 de noviembre de 1986, ante la prensa cruceña, el informe sobre los avances de su comisión, critica el contubernio entre el MNR y ADN por la aprobación de una resolución (010/86) para cerrar el caso en una sola sesión sin debate de por medio.

Piden que se repongan 
los bustos de los esposos 
Salazar Oroza
“Se pide un proceso de investigación que debe servir para fortalecer nuestros valores morales y dar una imagen diferente al mundo de nuestro país. La última reserva moral del pueblo es la Comisión Mixta del Congreso”. Tres días después, el 10 de noviembre, es asesinado a fuego de metralleta en la puerta de su casa en la avenida Mutualista, antes de descender y guardar su auto celeste Volkswagen Passat.

El Parlamento cerró el debate y los miembros de la comisión en minoría se quedaron solos. Roger Cortez no pudo impulsar una investigación especial y Mario Velarde Dorado fue designado como embajador.

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Inicia ahí la odisea de la familia Salazar-Oroza

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María Elena Oroza Werner, quedó devastada por la forma en la que perdió a su pareja, también en su primera infancia quedaron sin padre, María Claudia de 3 años, María José de 2 años y Juan José Edmundo de pocos meses.

La joven viuda se negó a resignarse y luego, de recuperar fuerzas, emprendió una lucha para esclarecer y encontrar no solo a quienes arremetieron contra su esposo sino a los que ordenaron el crimen.

Los días posteriores son aciagos para la familia. René Salazar rememora que las autoridades les daban informaciones al oído. Dice que caminaban de herodes a pilatos en busca de mayores indagaciones.

Les presentaban a falsos sicarios incluso relacionaron la muerte de Edmundo con un tema de faldas, “pero todas las mentiras se les cayó”, asevera el familiar . Reciben amenazas de todo tipo. No lograron sensibilidad en el caso en el Gobierno del MNR.

«Deseo que con la llegada del Nuevo Año (1987) las promesas del Gobierno y de sus representantes se cumplan y se ponga punto final a la corrupción y el prevaricato. Seguiré insistiendo hasta que se esclarezcan los hechos”, decía Lucila Terceros viuda de Salazar, tras el asesinato , con ese dolor que se siente al parir… o perder un hijo.

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María Elena Oroza viuda de Salazar por ochos años, asistía a extenuantes sesiones del Congreso en La Paz. Iba de reunión en reunión para conocer mayores avances sobre el caso de Edmundo Salazar Terceros.

Según el desaparecido periódico Hoy, presiona para que el Congreso le designe un abogado, pero tras verificar la falta de pago, siente el desdén del Acuerdo Patriótico (1993-1995).

Al respecto, René Salazar, recuerda que había gran esperanza en ese periodo para esclarecer la muerte de Edmundo, pues era una de las promesas electorales.

María Elena Oroza viuda de Salazar incomodaba también con sus declaraciones, que apuntan a la DEA y al ahora diputado del MNR, Fernando Barthelemy. “ En algún momento van a perder su inmunidad”, declaraba al matutino Hoy.

Igual que en 1986, el aludido legislador del MNR, en una amplía entrevista en radio Panamericana dijo que nunca dio una contraorden y calificaba las arremetidas en su contra como una infamia. Juraba que en ninguna parte del mundo y “menos en Huanchaca tenía una hectárea de tierra”.

María Elena Oroza buscó justicia para su esposo

El viernes 8 de abril de 1994, María Elena llevó a sus hijos, como todas las mañanas, al colegio Cristo Rey, pero no volvería a recogerlos. En la calle Independencia y La Riva, cerca del centro educativo, fue atropellada por un vehículo. Tres niños quedaron otra vez rotos en su primera infancia. María Claudia de 10, María José de 9 años, y Juan José Edmundo de 7 años.

“El momento y el lugar del accidente hacen suponer que pudieran estar siguiendo sus pasos. Hay conjeturas, se ha amedrentado a los testigos”, declaró al periódico El Diario la cuñada Benita Salazar.

La hermana de la fallecida, Erika Oroza, expresaba al mismo medio “dudas, muchas dudas sobre el hecho».

Un informe oficial certificado por peritos franceses, del que informó el periódico Hoy, estableció que María Elena sufrió un accidente de tránsito. Sin embargo, “dos jardineros de la Iglesia Alfa y Omega, ubicada al frente del siniestro, dijeron que el jeep Toyota Land Cruiser con placa SIE-115, manejado por Roberto Balcázar Bulacia, estaba estacionado y que de repente el conductor aceleró a gran velocidad”.

Desaparecieron los testigos y el caso se cerró como homicidio y lesiones graves y gravísima en accidente de tránsito.

Deysi Werner viuda de Oroza, guardó luto por tres años, solo se quitó a insistencia de una de sus hermanas.

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Los procesos judiciales de Edmundo Salazar Terceros y María Elena Oroza Werner fueron una metáfora kafkiana.

El proceso del primero duró 22 años. Desde la fecha del asesinato en noviembre de 1986 hasta la confirmación de sentencia con el Auto Supremo № 417 de diciembre de 2008.

Inicialmente, en 1994 el Juez Primero de Partido en lo Penal de Santa Cruz, liberó de culpa y pena a los procesados.

Ante un pedido de apelación por el Ministerio Público en 1997, se revoca parcialmente la sentencia, y establece que el autor de la muerte de Salazar es Eynar Ayala Hurtado (30a) y su cómplice Gualberto Suárez Olivera (20a), además de Humberto Nicanor Gil (10a). Quienes debían cumplir su sentencia sin derecho a indulto, en el Centro de Rehabilitación de Santa Cruz.

Para el jurista José Villarroel Barrios, respecto a la sentencia de Edmundo, afirma que “Hubo una deliberada dilación. En 1997 se modificó el Código Penal y el caso ingresó como un proceso de liquidación; esta situación no debiera haber influido en la demora, pero es algo que hay que mencionar. Hay que recordar, además, que en esa época (1986) se tocaron fibras íntimas del poder político y el narcotráfico. Yo, cuando era fiscal de Narcóticos (nuevo siglo), encontré nexos entre narcotraficantes con políticos del pasado”, concluye Villarroel.

El mismo letrado considera que hubo negligencia en el procesamiento del caso de María Elena Oroza, en un análisis del Auto Supremo № 388 emitido el 3 de diciembre de 2007, “Los fiscales no presentaron a tiempo los expedientes y los acusados, no pueden ser juzgados indefinidamente en el tiempo. Es una sanción a los operadores de justicia”.

Humberto Nicanor Gil nunca entró a la cárcel por el caso Salazar. Murió en 2005 en una reyerta en el penal de Palmasola. José Gualberto Suarez Olivera, según la página exequial Prever, falleció el 14 de agosto de 2006, y haciendo cuentas, murió durante el periodo de su sentencia de 20 años. En el caso de Eynar Hurtado Ayala, queda la duda, una fuente confió, que hace como 10 años, vio al mencionado en el trabajo de taxista.

María José Salazar Oroza incursiona en la política

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Hay heridas que no cierran. A casi 35 años de la muerte de Edmundo y 27 de María Elena Oroza, algunos de sus familiares hurgan en el dolor.

Para Silvia Salazar, la sobrina de Edmundo, hablar de su tío es tocar una herida abierta y sentir su ausencia. Ella tiene presente el día que falleció su tío. Jugaba con su primo mayor en uno de los ambientes de la casa de la abuela materna cuando el periodista del canal universitario Jorge Arias leyó sobre el asesinato.

Ahora que ella es una mujer de leyes, afirma con vehemencia que sigue su ejemplo de ética. “Como funcionaria pública, fiscal, juez sumariante, me han ofrecido dádivas, pero tengo presente el ejemplo de mi tío”.

René Salazar, es el cuarto hermano de Edmundo, con un halo de tristeza recuerda el día del asesinato. Él fue una de las personas que trasladó el cuerpo ya sin vida al hospital, luego del funesto hecho. No solo eso, tuvo que hacer de tripas corazón para dar la noticia de la muerte de María Elena a sus tres sobrinos.

Su voz sonora y gruesa se quiebra al recordar a su mamá Lucila Terceros viuda de Salazar, quien murió con la esperanza de lograr justicia para su hijo. Cuando ella dejó este mundo encontraron debajo de su cama un centenar de recortes de noticias amarillentas sobre el asesinato.

Benita Salazar no quiere hablar y se entiende. En una entrevista que concedió a la Radio Somos Sur en 2016 expresó su frustración sobre el caso.

—¿Qué hemos logrado hasta ahora? Nada. No queríamos venganza, queríamos justicia. Él se lo merecía. El recuerdo de Edmundo no muere, aunque las cosas oficiales no lo recuerden. He visto la falta que ha hecho. Me embarga la tristeza (masca su dolor). He visto confabulaciones en distintos gobiernos de turno. Hemos entendido que el mal se campea (llora). He visto crecer a sus hijos sin un padre. Él muere para acabar con lo ilícito, pero a este tiempo, esa lacra está avanzando a áreas morales. El boliviano se está destruyendo por el narcotráfico”.

Erika Oroza es la hermana menor de María Elena. Afirma que era evidente que la salida constante de su hermana a la prensa incomodaba al partido de Gobierno (MNR). “Ella de manera incesante buscó la verdad. Días antes de su muerte, era de conocimiento que viajaría a La Paz para realizar mayores aportes sobre la denuncia referente a la muerte de Edmundo”.

Sobre su cuñado afirma que “era un hombre extraordinario y parte de una nueva generación que tenía una causa. Él luchaba por las cosas justas, buscaba una sociedad libre, limpia de las impurezas de la corrupción. Huanchaca era el nudo de la expresión de cómo el poder era permisivo”.

Piden que se repongan los bustos de los esposos Salazar Oroza

Deysi Oroza viuda de Werner falleció el 17 de febrero de 2020. Cuando falleció, su familia le dedicó este mensaje: “Ella nos dio el amor más puro de corazón de madre, logró que en sus brazos olvidáramos la pena más grande, nos llevó de la mano por la vida. Gracias, Señor”.

Edmy Borja tiene 63 años y, desde sus 16, conoció a Edmundo Salazar cuando él realizaba formación política. Con esa voz firme dice que las fechas no las recuerda con precisión debido a secuelas de las torturas que recibió durante las dictaduras (70-80), pero la historia sí la tiene presente.

“Edmundo era un formador de cuadros políticos (militantes). Tenía un sentido democrático. No te llevaba a cantar vivas ni coordinaba por teléfono. Estaba en contra de la tiranía. Para él, denigrar era un pecado. Insultaba con ideas. También salíamos a pintar consignas de protesta contra las injusticias del poder”.

A María Elena la recuerda viviendo en el Parlamento. Edmy era su guardaespaldas. Debido a las amenazas que recibían, tenían que ir de casa en casa. “¿Sabes? Le ofrecieron dinero para que deje el caso, pero ella, la memoria de su esposo, no la iba rifar”.

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María José Salazar Oroza, una de las hijas de los esposos fallecidos, ahora tiene 37 años, y recuerda que conoció por fotos a su padre, rememora yendo con él en una movilidad, no más. Aunque su abuela Deysi le contaba que se escondía debajo de la cama para jugar con él.

—A mi madre la extrañaba mucho los primeros días y pedía perdón por haber rechazado el jugo con leche que me ofreció días antes de morir. Es que yo odiaba la leche Anchor. Rogaba porque me ofrezca ese jugo por última vez.

La política era un capítulo cerrado en su vida, pero la sangre llama. Y ese legado que lleva en sus venas, se verá ahora que ella incursiona en la política como diputada nacional por Comunidad Ciudadana. El 27 de octubre de 2020, recibió la credencial de diputada suplente por esa sigla. Ese día, dijo que honraría la memoria de sus padres.

El 10 de noviembre del mismo año, organizó un homenaje a sus progenitores en las jardineras de la avenida Mutualista y 2do. Anillo, donde estuvieron los bustos de ambos hasta 2017, y que luego fueron sacados por daños y este 2021 se desconoce el lugar de su paradero.

En esa oportunidad, Salazar Oroza, pidió a la Alcaldía de Santa Cruz que reponga las imágenes de los “defensores de los derechos civiles”, que así decía la plaqueta instalada en el camellón de la avenida Mutualista y segundo anillo.

María José no quiere petrificarlos y anuncia que como legisladora esperará el momento oportuno para reabrir el caso de Edmundo Salazar.

—Es una tarea pendiente sacar a la luz lo que realmente pasó. La arena política no es fácil, pero lo intentaré.

Por: María René Cruz Moscoso.

Lo que se debe verificar en Derechos reales

Lo que se debe verificar en Derechos reales

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FOLIO REAL y VERIFICACION DE LOS SIGUIENTES DATOS.

Cuando usted recoja el folio real en Derechos Reales, tiene que verificar los siguientes datos.

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7.- verificar si es indefinida
8.- Nombre de los propietarios
9.- Carnet de identidad de los propietarios
10.- Numero de testimonio y año (testimonio si adquiero como compra y venta, usucapión, u otro tipo de adquisición)
11.- Nombre del notario y numero de notario y datos de su testimonio
12.- Fecha de elaboración de Folio Real (esta fecha tiene que estar inscrito en su testimonio).
13.- Las páginas de los folios reales

NOTA.

1.- En caso de existir errores tiene derecho a reclamar para que subsanen los errores
2.- No se olvide de realizar la escritura publica de aclaración de datos técnicos.



Cómo tramitar el certificado de Antecedentes Policiales

Estos son los pasos que se debe seguir para poder obtener el cerificado de antecedentes policiales paso a paso y cómo se debe hacer el pago respectivo

1. Ingresar al siguiente link:

https://estadodigital.mingobierno.gob.bo/cudap/home

2. Se debe leer los términos y aceptarlos para acceder al trámite.

3. Se debe rellenar en este formulario virtual todos los datos personales: tipo de documento (carnet de identidad o pasaporte), número del documento, fecha de nacimiento, apellidos paterno y materno, correo electrónico y número de celular.

4. Una vez verificados y validados los datos se enviará un código a tu WhatsApp que debe ser ingresado en la parte señalada como “ingrese el código de 5 caracteres”.

5. Luego debe tomarse una foto dando acceso a la cámara de la computadora u otro dispositivo con acceso a internet como el celular.

6. Debe seleccionar el método de pago: pago en entidad bancaria (Banco Unión), pago mediante banca móvil del Banco Unión o pago mediante QR para cualquier entidad financiera que realice pagos digitales.

7. Después debe señalar cuál es el tipo de antecedentes que requiere: Dirección Nacional de Tránsito, Transporte y Seguridad Vial; Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen; y Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico.

8. Señale a continuación el motivo de la expedición del certificado: Licencia de Conducir, Inscripción a Institución Policial, Trámite de Documentos.

9. Luego escriba la entidad destinataria a la que debe entregar el certificado, por ejemplo el Segip.

10. En caso de haber escogido QR en método de pago le saldrá un resumen de los datos solicitados. Verifique si los datos son los correctos y haga clic en aceptar. El sistema generará un código QR para hacer el pago a una cuenta del Banco Unión.

11. En caso elegir otra forma de pago se generará un código de trámite con el cual podrá pagar en cajas del banco o mediante banca móvil.

12. Una vez realizado el pago se enviará el certificado al correo electrónico y al WhastApp del número que registró para que pueda imprimirlo y guardarlo en sus archivos.

La Zapatita roja y el Evo feroz

Parodia cómica con Evo Morales y Gabriela Zapata

Fuente: https://youtu.be/jiU8FGwumiw



Los 5 documentos que debes obtener antes de comprar una casa en Bolivia y evitar que te estafen

Un experto en bienes raíces detalla qué pasos seguir antes de cerrar un negocio inmobiliario y así evitar eventuales problemas. Luis Díaz, un experto en Bienes Raíces, aconseja sobre cuales son los cinco documentos que se debe obtener antes de comprar una casa en Bolivia y así evitar posibles estafas. 

1. Copia de la escritura de compra-venta. “Este es un poderoso medio de garantía”, dice el experto. 

2. Certificado de Alodial o folio real. “Es el (documento) más importante porque es emitido por Derechos Reales y acredita el derecho del propietario del inmueble, también demuestra que la propiedad no tiene ninguna deuda”, dice Díaz. 

3. Certificado de Catastro. Que según el especialista “te proporciona el número de código del inmueble”. 

4. Plano de uso de suelo. “Muestra la ubicación, el nombre del propietario y los límites de superficie del inmueble”, detalla Díaz.

 5. Comprobante de pago de impuesto anual. “Indispensable para el municipio y obligatorio para ti”, señala el experto.

Cómo detectar billetas falsos bolivianos

Exites en oportunidades personas que hacen circular billetes falsos en Bolivia, para descubrirlos hay que seguir estos trucos

Papel especial: Es 100 por ciento algodón,

Impresión en alto relieve: Las líneas y barras de los bordes ( izquierdo y derecho del anverso de cada billete) se sienten al tacto.

Marca de agua: Tienen pequeños y delgados hilos de color.

Hilos de seguridad: Están en el lado anverso.

Luz Ultravioleta: Escudo y valor del corte con fluorescencia verde.

Firmas autorizadas: Del Banco Central de Bolivia en color verde.

Dibujos artísticos:
Tienen rostros de diferentes personalidades.


Billetes de Bs 50:
José Manuel Baca “Cañoto”, Bruno Racua, Pablo Zárate Willka y Fortaleza de Inkallajta.


 
























Billetes de Bs 100: Juana Azurduy de Padilla, Alejo Calatayud, Antonio José de Sucre y Casa de la Moneda



 





















Billetes de Bs 200: Tupac Katari, Bartolina Sisa, Simón Bolívar y Casa de la Libertad



 




La joya bandera de Bolivia - La bolivianita

La bolivianita es una gema mestiza compuesta por otras dos (citrino y amatista), no necesariamente a partes iguales; la mayor parte de las veces predomina alguna de ellas.No hay dos idénticas, me animaría a decir. Así somos l@s bolivian@s: iguales y diversos al mismo tiempo. En suma, mestiz@s.

Para saber mas puede ver

https://es.wikipedia.org/wiki/Ametrino


 

Las mas grandes goleadas a equipos bolivianos

 Muchos equipos salieron o se enfrentaron en torneos internacionales a otros equipos de otros paises y recibieron tremendas goleadas, entre estas tenemos:























Un libro sobre los refugiados judíos en Bolivia

Nota de prensa que salio publicada en el periodico Página Siete el día domingo 25 de Julio de 2021 en la subsección Letras de la sección Ideas

El libro puede ser comprado mediante el siguiente enlace

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Una publicación de Leo Spitzer narra una parte poco conocida de la historia a través de las vivencias de familias de inmigrantes judíos a Bolivia en la década de 1940.

Freddy Zárate

Abogado

Por el año 1998, Leo Spitzer publicó el libro Hotel Bolivia. The culture of memory in a refuge from nazism (New York: Hill and Wang, 1998), que tuvo una nula recepción académica en Bolivia, debido a que la editorial estadounidense no puso en circulación el texto en suelo boliviano, y otro factor de ello, es que fue publicado en inglés.


Estos dos factores –entre otros–, imposibilitaron por largo tiempo conocer una parte de la historia contemporánea de Bolivia, donde los protagonistas de esta historia fueron los emigrantes judíos que llegaron a una tierra desconocida por azares del destino. Luego de 23 años de aquella primera edición, acaba de publicarse la edición en español de la obra Hotel Bolivia. La cultura de la memoria en un refugio del nazismo (La Paz: Plural editores, 2021).

Leo Spitzer

Lo que se sabe del autor es que nació en la ciudad de La Paz el año 1939 a causa de que sus padres llegaron a suelo boliviano, tras escapar de la persecución nazi antes del comienzo de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), que tuvo como desenlace la instauración de los campos de concentración y millones de judíos que murieron en el Holocausto.


Rememora Spitzer en el prefacio: “Comencé mi educación primaria en esa ciudad (La Paz). Crecí hablando español, pero también alemán, el idioma usado por mis padres, mis parientes y la comunidad de refugiados de la que era parte, la mayoría de ellos judíos de Europa Central que habían llegado a Bolivia huyendo de la persecución nazi. Desde mis diez años de edad, he vivido en los Estados Unidos donde, hasta mi retiro de la enseñanza hace seis años, fui profesor de Historia Comparativa en Dartmouth College y en la Universidad de Columbia”.

En el campo académico llegó a publicar: Lives In Between: Assimilation and Marginality in Austria, Brazil, and West Africa; The Creoles of Sierra Leone: Responses to Colonialism, entre otros.

En busca de la salvación

El libro de Leo Spitzer no pertenece a la actualidad, ya que es una reconstrucción histórica de las peripecias de su familia –y de otros emigrantes– que fueron refugiados de Austria a Bolivia, en junio de 1939. Para tener un panorama global del contexto político de Europa Central, se debe puntualizar que en esos años hubo una creciente intolerancia hacia los judíos, la cual fue tonificada a través de los medios masivos de comunicación, en donde resaltaban la “diferencia e inferioridad biológica/racial y convencer a las masas de que esas características eran insuperables y permanentes”.

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El gobierno nazi para determinar la categoría segregacionista de “judío” utilizó su implacable y efectiva burocracia para acatar las Leyes de Núremberg de 1935 (Ley de Ciudanía del Imperio y la Ley para la protección de la sangre y el honor alemán). Para Spitzer, estas normas jurídicas “proveyeron la base legal para la discriminación y la exclusión antisemita, al servir como la base ‘racial’ para la privación de los derechos políticos y cívicos de todas las personas categorizadas de ‘no tener sangre alemana’.

Aunque estas leyes no estuvieron formalmente incorporadas en estatutos de Austria hasta mayo de 1938, en efecto funcionaron inmediatamente después del Anschluss –palabra alemana que significó unión, reunión o anexión, la cual fue usada para referirse a la fusión de Austria y la Alemania nazi en una sola nación, como una provincia del III Reich–, como guías para la implementación de las medidas anti judías”.

Frente a este sombrío panorama, muchas familias que no habían considerado la salir de su país, comenzaron hacer filas en embajadas, consulados, agencias de viaje, y en puertas de la Hilfsverein (asociación de ayuda), con el fin de salir a países europeos vecinos, como Francia, Países Bajos, Checoslovaquia, Inglaterra, Bélgica, Suiza, Dinamarca, Palestina, Estados Unidos, y países distantes, en donde figuraba el extraño nombre de Bolivia.

En ese intervalo, gradualmente se fue frenando toda salida, al “racionalizar” la burocracia con procedimientos engorrosos de acuerdo a una secuencia establecida y dentro de un tiempo limitado, marcado por un sello con fecha de expiración. Al poco tiempo, hubo el cierre de las fronteras y en las distintas oficinas de migración se encontraba el aviso: “ya no hay visados para los judíos”.

¿Qué se sabía de Bolivia?

“Antes de que mis padres y otros refugiados dejaran Europa –indica Spitzer–, Bolivia había sido para ellos no mucho más que un lugar en el mapa de Sudamérica. No sabían nada de su geografía ni de su clima, y menos aún de su historia, gobierno o economía”. Pero más allá del desconocimiento geofísico, lo que realmente impulsó a los emigrantes fue su desesperación por encontrar un país que los acogiera, “estaban dispuestos a ir a cualquier lugar en el que pudieran vivir con algo de seguridad”.

Los que lograron recibir la visa del consulado de París para luego partir a Bolivia, tuvieron la siguiente interrogante: “Bolivia, dígame ¿dónde queda?”. “Muchos de los refugiados, quizás la mayoría, solo tenían una idea remota del medio cultural y étnico al que iban. De habla española, católicos, indígenas: esos eran los términos que asociaban vagamente con los habitantes del país que les ofrecía asilo”.

Primeras impresiones

Después de un largo y desconcertante viaje llegaron a territorio chileno, para luego trasladarse a Arica, y de ahí partir rumbo a La Paz. Son interesantes los testimonios orales que logró recoger Leo Spitzer de aquellos inmigrantes que arribaron a aquella pequeña ciudad de fines de los años 30.

Se tiene registrado por ejemplo, el recuerdo de Heinz Pinshower que dice: “No esperábamos que la altura fuera tan opresiva. En el tren de Arica a La Paz, las narices y las orejas de la gente sangraban. A algunos hasta les dio una hemorragia”.

Por su parte, Hanni Pinschower manifiesta: “Los indígenas. Nunca habíamos visto nada parecido. Ya en el tren, en las paradas, eran una verdadera novedad: nosotros los mirábamos, ellos nos miraban”. Desde otro punto de vista, Renate Schwarz indica: “Lo que inmediatamente me impresionó de La Paz fue el mal olor, una impresión terrible. Las calles olían horrible. Los indígenas orinaban y defecaban en las calles. Las mujeres se agachaban en la calle, se levantaban las faldas y hacían lo suyo. No había instalaciones sanitarias públicas. Y llevaban sus recuas de llamas por las calles. Y las llamas escupían y dejaban sus pequeños rastros. Las mujeres indias llevaban faldas múltiples y mantas de colores. A veces estaban bellamente vestidas, ricamente vestidas, con alfileres de oro y plata y pendientes de oro. Pero no tenían cultura. No tenían civilización”.

Imágenes de la diferencia

Los distintos sentires de los refugiados son ambivalentes, por un lado, resaltan la naturaleza “espectacular” del Altiplano y las cálidas tierras del oriente, pero, a la vez la sienten como un obstáculo para su adaptación: “Al llegar por primera vez a La Paz, o cualquier lugar del Altiplano andino, la mayoría se enfermaba con el mal de altura (sorojchi), y sufría, por la falta de oxígeno, insomnio, dolores de cabeza y de cuerpo (…). Y si se trasladaban a las tierras bajas semitropicales o tropicales de Bolivia, con sus altas temperaturas y humedad, se enfrentaban al peligro de enfermedades para las que el clima templado del que habían emigrado no les proporcionaba inmunidad ni tolerancia”.

A pesar de ello, los visitantes sintieron gran inquietud cuando chocaron con los pueblos indígenas de occidente, y vieron en ellos “diferencia” y “extrañeza” al contrastar con su propia cultura, que se diferenciaban en su forma de vestir, sus costumbres, sus prácticas, sus festivales, sus comidas, “se comunicaban en idiomas que ninguno de los inmigrantes había escuchado antes, su psicología y su visión del mundo parecían inaprehensibles”, dice Schwarz.

Estas descripciones quedaron plasmadas en varios álbumes fotográficos, que a la larga constituyen un vivo retrato de la vida cotidiana de La Paz de los años 40.

Walter Sanden

Dentro de los refugiados que llegaron a Bolivia, se encontraba el litógrafo y grabador Walter Sanden. “Mis padres –dice Spitzer– acumularon muchos de los impresos monocromos de Sanden, en quebradizo papel de sábana, que hizo en los primeros años de la migración, así como las litografías multicolores más elaboradas que lo caracterizaron más tarde”. Se puede mencionar por ejemplo, su obra Bolivia Pintoresca: 16 Litografías originales en colores de Walter Sanden (La Paz: Edición privada de Sanden, s.f. (¿1940?). En tal sentido, el legado artístico de Sanden, “se caracteriza por un estilo de composición sencillo, de detalles escasos, de contornos y trazos muy bien definidos. Y por uso del naranja brillante, del amarillo y del ocre –colores asociados a las mantas y polleras indígenas–, en litografías que parecen capturar la gama de paisajes típicos de Bolivia”.

También Spitzer resalta que Sanden cultivo el dibujo cómico, que era autoreflexivo y tolerante, conocido como el “humor judío”. Un humor que suponía una relación con las circunstancias que, incluso en los peores momentos, no dejaba de proclamar su intenso amor por la vida y su pulsión de supervivencia.

Memoria histórica

Un dato interesante que relata Spitzer es acerca de las recurrentes preguntas que le hicieron a lo largo de su vida. Unos querían saber cómo era Bolivia, y otros, le sondeaban sobre el rol que desempeñó Bolivia en los años del Holocausto. Sobre este último punto, el autor recoge las siguientes interrogantes: “¿No es ahí donde escondieron muchos nazis después de la guerra?”, “¿No es Bolivia el país donde vivía el criminal de las SS que fue capturado y luego juzgado en Francia?”, “¿No es ahí donde Barbie y otros nazis se ocultaron?”. Al respecto, Leo Spitzer manifiesta: “Sin duda es una ironía, sino una injusticia, el hecho de que para muchos europeos y norteamericanos Bolivia haya adquirido la reputación principal de haber sido un refugio de criminales de guerra nazis, mientras que su historia (fue) un lugar de refugio y salvación para miles de judíos y no judíos (este acontecimiento es) poco reconocida, si no desconocida”.

Recordemos que el libro de Spitzer fue publicado en 1998, y posterior a ello, no faltaron investigadores que se preocuparon sobre esta temática, como es el caso del historiador boliviano Léon E. Bieber quien publicó: Presencia judía en Bolivia: la ola inmigratoria de 1938-1940 (Santa Cruz de la Sierra: Editorial El País, 2010), libro que fue traducido al alemán el año 2012; Dr. Mauricio Hochschild. Empresario minero, promotor e impulsor de la inmigración judía a Bolivia (Santa Cruz de la Sierra: Editorial El País, 2015); y Judíos innovadores en Bolivia. Aporte al desarrollo y gratitud (Santa Cruz de la Sierra: Lewy Libros, 2015).

Nazis en las calles

Para los inmigrantes judíos fue inevitable escapar de sus fantasmas y sus espectros que tenían el nombre de “nazismo”. Recuerda Spitzer, que durante la década de 1940 y 1950, muchos refugiados estaban convencidos de que había nazis caminando por las calles de La Paz: “Una mañana, meses después del fin de la guerra, –refiriéndose a su abuela– había regresado a nuestro apartamento en Miraflores gritando: ‘Dios mío, acabo de ver a Goebbels cerca del mercado. ¡Está vivo!’. En mi familia, esas palabras fueron luego citadas con mucha frecuencia”. Pero estas apariciones no eran en su totalidad fruto de traumas, “algunos de esos villanos eran de carne y hueso”, tal como recuerda Heine Lipczenko: “Muchos criminales nazis llegaron al país (y probablemente todavía estén ahí). Fueron absorbidos por la comunidad alemana local. Eran protegidos por militares bolivianos fascistas. E hicieron buenos negocios con empresarios bolivianos”.

También Liesl Lipczenko afirma: “Si uno iba al Café La Paz al final de la tarde veía a muchos de estos nazis sentados, bebiendo, tomando café o cerveza, comiendo pasteles, conversando, como en su casa, cómodos. Por su puesto, se suponía que ningún judío entraba en ese café”.

Al respecto, el libro muestra dos llamativas fotografías: en una de ellas se encuentran posando varios miembros del partido nazi en La Paz que data de 1935, y la otra, es del Colegio Mariscal Braun de La Paz, en la que se exhibe la insignia nazi y un retrato de Adolf Hitler. Estos retratos manifiestan que en Bolivia no hubo un rechazó a la ideología propagada por el nacionalsocialismo. Este aspecto fue advertido por el político Pedro Zilveti Arce el año 1946, cuando denunció al MNR por tener en su programa de gobierno inclinaciones de “corte incontrovertiblemente filonazi”.

El libro Hotel Bolivia nos recuerda un período poco conocido en nuestra historia, en donde los actores de este estudio fueron las familias de inmigrantes judíos, y es a través de sus vivencias que encontraremos información, curiosidades, aspectos culturales y personajes como el empresario minero Mauricio Hochschild, el litógrafo y grabador Walter Sanden, la polémica actuación del diplomático boliviano Eduardo Diez de Medina, entre otros.

Pero la finalidad de esta investigación, tal como lo menciona Leo Spitzer, es una “modesta ofrenda de agradecimiento al pueblo boliviano por su inmensa bondad” por abrir sus puertas en un momento donde estaban en peligro muchas vidas. Un texto que merece ser leído por las actuales generaciones, y así conocer Bolivia a través de ojos ajenos: porque también la memoria es un viejo recurso para entender nuestro presente.

A 75 años de un magnicidio

Nota de prensa que salio publicada en el periodico Página Siete el día domingo 25 de Julio de 2021 en la sección ideas en la página 5

Luego del asesinato de Gualberto Villarroel, “hay una herida en la memoria de quienes luchan todavía por una Bolivia libre de logias y de roscas”.

Augusto Vera Riveros

Abogado

Cuando a costa del desprestigiado gobierno de Enrique Peñaranda emerge la figura de Gualberto Villarroel, que lo catapulta a la primera magistratura, éste nunca pudo haber imaginado el trágico final de su vida y el punto de referencia que significó para la historia nacional su artero asesinato y posterior colgamiento a pocos días de haberse conmemorado otro hecho similar, producido un poco más de 135 años antes en el mismo escenario.


Entonces no puede dejar de verse en ambos acontecimientos que, de por medio, había dos procesos revolucionarios: el primero que germinó una independencia respecto de la corona española, y el segundo en relación a las oligarquías minero-feudales que todavía demarcaban un Estado-minero que controlaba la hacienda y la vida de los bolivianos. Villarroel había inaugurado medidas progresistas de las que el sexenio inmediato y la Revolución del 52 se apropiaron.

Quizás en un ejercicio forzado de justificativos a tan luctuoso hecho, pudiésemos afirmar que el papel del MNR, de cuyas filas hubo varios ministros que conformaban el gabinete, fue el motivo para el que el militar que terminó siendo presidente constitucional fuera también ajusticiado salvajemente debido a la insidia de una brutal oposición; empero la historia de manera unánime destaca que no solo las roscas plutócratas, sino el comunismo –cuándo no– fueron los artífices del monstruoso asesinato.

Y es que en la política criolla, de comportamiento por lo general repugnante, los intereses partidistas, o por mejor decir, los intereses personales, se han impuesto sobre los del conjunto de la gente. Recuerdo todavía cómo el binomio ADN-PCML, de posicionamientos ideológicos distantes, no tuvo ningún reparo para aliarse en una componenda que, como es de suponer, no tuvo ninguna coincidencia programática, sino que ante el reciclamiento que el exdictador logró después de su nefasto pasado político para hacerse de un espacio en la novísima democracia boliviana, Oscar Zamora Medinacelli, un exguerrillero y jefe de un microscópico partido, vio que aliarse con el ultraderechista y masacrador por excelencia podía ser la única posibilidad de acceder al poder que final y afortunadamente no se dio.

Pero esa es la conducta predominante de los políticos cuya venalidad, inconsecuencia y oportunismo ponen en evidencia sus imposturas, si eso les posibilita cooptar el poder aunque sea a costa de la más mínima credibilidad. Y eso es lo que ocurrió cuando el PIR y el POR se pusieron en total acuerdo con el Departamento de Estado para situarse del mismo lado de los grandes empresarios mineros, y juntos ponerse al frente de una contra revolución despiadada, comprando sangre en los mataderos para pintar paredes como si perteneciera a simulados estudiantes victimados por el gobierno de la Radepa y el MNR, poniendo al servicio de tan innobles métodos a plañideras para marchar por las calles de luto por sus inexistentes muertos. Y lo evidente es que ese espeluznante crimen fue ni más ni menos que el culmen de una muerte anunciada, porque esas fracciones que en Bolivia, y no es secreto, nunca alcanzaron notoriedad ideológica, por lo que a lo largo de su existencia tuvieron que apelar a la violencia, hicieron una oposición áspera, siempre destructiva contra el gobierno de la Razón de Patria.

El imperialismo, la rosca minera y el latifundismo vituperaban a Villarroel por lo que hacía, pero el estalinismo y el porismo lo atacaban por lo que era incapaz de hacer. Esto es lo que sucedió: Villarroel se vio acosado durante todo su mandato por la clase proletaria que lo acusaba de reaccionario, pero también por la burguesía salvaje que lo sindicaba de defender la doctrina marxista. Sin duda que del lado de la izquierda hubo una responsabilidad compartida entre trotskistas y marxistas que tácitamente consensuaron con el tan denostado imperialismo, no solo la caída, sino el magnicidio más resonante de la historia republicana.

Cuando Gualberto Villarroel, acorralado en el Palacio Quemado por sus detractores, fuera aconsejado para responder a la balacera inclemente que se produjo para eliminarlo, en una muestra más de su integridad moral, fue categórico al rechazar tal posibilidad aun sabiendo de su inminente trágico final, en un mensaje de que él sí estaba dispuesto a dar su vida por la patria sin haber tenido, afortunadamente, la posibilidad de conocer el repulsivo slogan de “patria o muerte”, cuya vacuidad comprobamos muchos años más tarde. Aceptó su muerte con resignación y cuando ya había renunciado, aunque todavía no supo la manera cruel en que se planeó esa fatalidad, fue aventado de la manera más inhumana desde un balcón del Palacio, cayendo en la pétrea acera.

Hace un tiempo una anciana, en la plenitud de sus facultades mentales, que por esos aciagos días era una joven núbil, me contaba que por su condición de hija de un policía de alta gradación en el cumplimiento de su trabajo, pudo acercarse al lugar del fatídico suceso justamente unos segundos antes de que se precipitara el cuerpo, y ver la expresión angustiante, la mirada moribunda y el estertor de un militar de honor, ante la mirada risueña de los criminales golpistas, pero también percibir el gemido mortuorio y el clamor pavoroso de muchos entremezclados en la turbamulta, por el que luego fue colgado de ese farol de la ignominia. Los “contrarevolucionarios” un día antes habían emitido un comunicado expreso de hacer uso de la pérfida “acción directa” que tienen como método de lucha.

La prensa de la época tampoco se abstuvo de lapidar a un gobierno que fue constitucional, y pletóricos de un triunfalismo falso con que llenaron por mucho tiempo sus páginas, coadyuvaron al rótulo de revolución popular a un hecho que no pudo exceder el epígrafe de crimen bárbaro desconociendo el orden establecido.

Y aunque la historia hizo una reparación de la figura histórica de Gualberto Villarroel, cuando este 21 de julio se cumplieron 75 años del oprobioso hecho, hay una herida sangrante en la memoria de quienes luchan todavía por una nueva alborada para una Bolivia libre de logias, de roscas y de comunistas. No se trata de hacer remembranza laudatoria de quien pudo tener errores en el ejercicio de su mandato, aunque sin lugar a dudas fue un hombre íntegro, sino de condenar con vehemencia el deshonor de la historia que no se la escribe como se la quiere, es cierto, pero que quien es practicante de la democracia anhelaría que fuera como la patria la merece.

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