Extracto de la pelicula "Lucho San pueblo", dirigido por Eduardo Pérez Iribarne y producida por Rafael Mendieta en el Grupo Fides de Bolivia.
Fuente: https://www.youtube.com/watch?v=AfCfHAjdQO8
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El asesinato del padre Luis Espinal parte 4
Documental realizado por Católica Televisión y Nelson Martínez a los 30 años del asesinato del sacerdote jesuita Luis Espinal en Bolivia.
Fuente: https://www.youtube.com/watch?v=3BWxhdX-DBs
Fuente: https://www.youtube.com/watch?v=3BWxhdX-DBs
El asesinato del padre Luis Espinal parte 3
Documental realizado por Católica Televisión y Nelson Martínez a los 30 años del asesinato del sacerdote jesuita Luis Espinal en Bolivia.
Fuente: https://www.youtube.com/watch?v=V34ZEjjS67M
Fuente: https://www.youtube.com/watch?v=V34ZEjjS67M
El asesinato del padre Luis Espinal parte 2
Documental realizado por Católica Televisión y Nelson Martínez a los 30 años del asesinato del sacerdote jesuita Luis Espinal en Bolivia.
Fuente: https://www.youtube.com/watch?v=-xwdMC_LeSM
Fuente: https://www.youtube.com/watch?v=-xwdMC_LeSM
El asesinato del padre Luis Espinal parte 1
Luis Espinal Camps (Lucho Espinal) nació el 2 de febrero de 1932 en la ciudad de San Fructuoso de Bages, cerca de Manresa, España.
En agosto de 1949 ingresa en la Compañía de Jesús y fue ordenado como Sacerdote en julio de 1962 en la ciudad de Barcelona. Fue enviado a Bolivia como misionero, donde luchó por la defensa de los Derechos Humanos.
Se desempeñó como sacerdote jesuita, cineasta, comunicador social y radialista en su labor pastoral en Bolivia. Sus posturas contrarias a las dictaduras y su apoyo a los movimientos mineros, especialmente a las huelgas anti-dictatoriales de trabajadores y sus esposas, encabezadas por Domitila Chúngara, le valieron enemistades durante el gobierno de facto de Luis García Meza Tejada2 .
Luis Espinal fue detenido por paramilitares, torturado y asesinado. Fue secuestrado la noche del 21 de marzo de 1980 y su cuerpo fue hallado la tarde del día siguiente en el kilómetro 8 del camino a Chacaltaya, junto al río Choqueyapu.3 Dicho asesinato había sido planificado, en enero de ese año, por el propio García Meza, junto a Luis Arce Gómez.4
Puede ver más en Padre Luis Espinal Camps
https://es.wikipedia.org/wiki/Luis_Espinal_Camps
Documental realizado por Católica Televisión y Nelson Martínez a los 30 años del asesinato del sacerdote jesuita Luis Espinal en Bolivia.
fuente: https://www.youtube.com/watch?v=CAVdijNRmcE
En agosto de 1949 ingresa en la Compañía de Jesús y fue ordenado como Sacerdote en julio de 1962 en la ciudad de Barcelona. Fue enviado a Bolivia como misionero, donde luchó por la defensa de los Derechos Humanos.
Se desempeñó como sacerdote jesuita, cineasta, comunicador social y radialista en su labor pastoral en Bolivia. Sus posturas contrarias a las dictaduras y su apoyo a los movimientos mineros, especialmente a las huelgas anti-dictatoriales de trabajadores y sus esposas, encabezadas por Domitila Chúngara, le valieron enemistades durante el gobierno de facto de Luis García Meza Tejada2 .
Luis Espinal fue detenido por paramilitares, torturado y asesinado. Fue secuestrado la noche del 21 de marzo de 1980 y su cuerpo fue hallado la tarde del día siguiente en el kilómetro 8 del camino a Chacaltaya, junto al río Choqueyapu.3 Dicho asesinato había sido planificado, en enero de ese año, por el propio García Meza, junto a Luis Arce Gómez.4
Puede ver más en Padre Luis Espinal Camps
https://es.wikipedia.org/wiki/Luis_Espinal_Camps
Documental realizado por Católica Televisión y Nelson Martínez a los 30 años del asesinato del sacerdote jesuita Luis Espinal en Bolivia.
fuente: https://www.youtube.com/watch?v=CAVdijNRmcE
La masacre de la calle Harrington
Publicación que salio en el periodico Los Tiempos el dia 17/01/2015
Ocho dirigentes de izquierda fueron asesinados por la dictadura de García Meza en la calle Harrington de La Paz. El dictador y su ministro del Interior, Arce Gómez, cumplen todavía su condena en prisión. Su sacrificio fue el comienzo del fin de las dictaduras
La masacre en la calle Harrington
Por Redacción Cultura - Los Tiempos - 17/01/2015
Luis González Quintanilla (*)
Aquella mañana hacía frío en La Paz. La víspera había llovido y el cielo estaba encapotado. El clima parecía presagiar la tragedia. Algunos empezaron a llegar antes del mediodía. A las dos de la tarde estaban todos los convocados. A esa hora del 15 de enero de 1981 comenzó la infausta reunión de la Dirección Nacional Clandestina (DNC) del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), en la calle Harrington del tranquilo barrio paceño de Sopocachi. Fueron nueve los que acudieron a la injusta cita con la muerte.
Corrían los tiempos finales de las dictaduras en América Latina, pero éstas todavía daban furiosos coletazos antes de ahogarse en el basurero de una historia de infamias.
Seis meses antes, en nuestro país, un general de voz bronca había realizado un cruento golpe cuartelero contra la presidenta constitucional Lydia Gueiler. Su ministro del Interior se ufanaba diciendo que los opositores debían caminar con el testamento bajo el brazo. Los operadores ya habían mostrado su brutalidad al torturar y asesinar, cuatro meses antes, al sacerdote y periodista Luis Espinal. El día de la asonada cobraron la vida del político e intelectual Marcelo Quiroga Santa Cruz, del diputado Carlos Flores y del dirigente minero Gualberto Vega.
El 15 de enero del año siguiente, le tocó el turno del sacrificio a esa pléyade de jóvenes que dirigían la organización más activa y eficiente del movimiento popular y democrático en el empeño de reconquistar las libertades.
La contraparte del sacrificio fue el comienzo del fin de las dictaduras militares en Bolivia.
“Yo llegué días antes a Lima con Alfonso Camacho y Artemio Camargo para participar en una reunión del partido entre dirigentes del interior y los que estaban temporalmente en el exilio. Había que coordinar la respuesta a las medidas de ajuste y el probable gasolinazo que preparaba la dictadura y que nosotros mismos habíamos denunciado días antes”, me contó alguna vez Ernesto Araníbar, que era el coordinador de la DNC dentro del país.
El destino de Artemio
En medio del evento, que iba a durar varios días, los dirigentes que quedaron en La Paz convocaron con urgencia a Artemio Camargo, el líder minero de mayor autoridad que militaba en el MIR.
Alfonso Camacho recordaría después con pesadumbre: “No fui capaz de convencer a los compañeros que Artemio debía quedarse hasta el final del cónclave. La ocasión era irrepetible para establecer la estrategia de terminar con la dictadura; además, tenía el presentimiento de que la represión quería acabar con la vida de nuestro líder minero”. Sin embargo, se impusieron las urgencias. El dirigente partió de Lima a Juliaca, en avión, para reingresar al país por tierra. Su destino ya estaba así escrito.
Al término de la reunión, en la madrugada del 16 de enero, otros tres dirigentes, Camacho, Araníbar, y Raquel Jimeno (La Baturra) estaban en el aeropuerto limeño para viajar al sur y alcanzar las zonas fronterizas por donde debían reingresar al país. Los requirieron por altavoz. Era Óscar Eid con la cara crispada. Les comunicó que el viaje debía ser abortado pues “algo grave había pasado con los compañeros”.
La reunión se reinició con Paz Zamora, Eid, Toño y Ernesto Araníbar; Alfonso Camacho, Fernando González y otros más. Día antes una amiga del partido, diplomática francesa, hizo un viaje de ida y vuelta a La Paz, y trajo la información precisa de lo ocurrido. En esos instantes apareció en la reunión, inesperadamente, un dirigente que había hecho de la clandestinidad un hábito, José P. (Sebas). Había llegado esa mañana de París donde estuvo unas semanas con su familia. Fue el primer voluntario para cubrir parte del hueco inmenso dejado por los caídos: esa misma tarde reinició su viaje a Bolivia.
El mismo temple era común a todos los reunidos. Había una idea unánime: la lucha por acabar con la dictadura debía elevarse al nivel de la entrega de los mártires. Paralelamente, los dirigentes desencadenaron un aluvión de denuncias que tuvo eco en todo el mundo.
Arcil y una joven militante
Amalia Anaya, dirigente universitaria que tenía responsabilidades en el aparato de la clandestinidad, recuerda esa jornada: “La viví con desconcierto, dolor, indignación y miedo. Sabíamos que el trabajo clandestino era peligroso. Ahora comprendimos que lo que querían era exterminarnos”.
El desconcierto provenía porque los represores que informaron la mentira del “enfrentamiento” publicaron una primera lista equivocada de las víctimas. Los nombres no coincidían con la de los dirigentes. Amalia recordó, entonces, que ellos portaban documentos de identidad perfectos, pero con nombres falsos. Entre sus tareas, había ayudado a conseguirlos semanas antes. “El horror me dejó descompuesta. Recordé que había estado en Oruro para habilitar los carnets, con la ayuda de un capitán de policía que era militante clandestino (de apellido Pereyra)”, rememora.
Éstas y otras acciones la pusieron en la pista de los represores. Los dirigentes determinaron que debía marcharse. Arcil Menacho la acompañó a la frontera. Ninguno de los dos sabía entonces que el abrazo de despedida sería el último. El día del crimen, ella por fortuna estaba en Lima.
El coraje de la sobreviviente
Hombres de civil, algunos; uniformados, otros; con capuchas varios, ingresaron disparando en el pequeño departamento de la calle Harrington. Seis compañeros murieron al instante, los otros fueron rematados minutos más tarde. La única sobreviviente fue Gloria Ardaya. Su coraje y una rápida reacción la llevó a esconderse debajo de la cama del dormitorio. El cuerpo de uno de los compañeros cayó al suelo, al borde de la cama. Gloria tuvo la entereza de arrastrarlo unos centímetros para cubrirse, apegándose a él.
Los demás cuerpos fueron arrinconados en la misma estancia. Los asesinos tardaron varios minutos preparando la escena del crimen como si se hubiera tratado de un enfrentamiento. Cuando ya estaban en el recinto, los jefes de la operación descubrieron el cuerpo de Gloria, temblando y semi inconsciente. Pasó un infierno de golpes, torturas e interrogatorios. Resistió, y cuando ya estaba exhausta y a punto de romperse, una gran presión internacional propiciada por los compañeros del exilio logró salvarla otra vez de la muerte. Fue expulsada del país semanas después.
El principio del fin
Al contrario de lo que pensaron sus planificadores, el asesinato masivo dio energías democráticas a los bolivianos. Un nuevo compromiso transversal de lucha se estableció en el país.
La resistencia de los trabajadores y del movimiento popular, de los partidos democráticos, de profesionales, de parte del empresariado, cobraron extraordinaria fuerza. Incluso en el seno del Ejército oficiales demócratas optaron por sublevarse. Un movimiento nacional de unidad recorrió el país con una sola consigna: acabar con la dictadura narcotraficante.
No pasó mucho tiempo hasta que Bolivia consiguiera el objetivo de reconquistar la democracia. El 10 de octubre de 1982, juró al cargo de presidente constitucional el doctor Hernán Siles Zuazo. Desde entonces, nuestro pueblo volvió a andar por los amplios caminos de la libertad y el respeto a nuestros derechos fundamentales.
(*) El autor es periodista, fue político y parlamentario.
LOS MÁRTIRES
Artemio Camargo, dirigente minero y de la COB
Jorge Baldivieso, ingeniero, responsable político del MIR en Oruro
Arcil Menacho, responsable político de Pando
Ramiro Velasco, economista paceño, responsable del Frente de Profesionales del MIR
José Reyes, capitán de la Policía Nacional, responsable político de La Paz
José Luis Suárez, profesor universitario de La Paz
Ricardo Navarro, dirigente de los docentes de la UMSA, responsable de frente universitario del MIR a nivel nacional
Gonzalo Barrón, cochabambino, dirigente universitario de la UMSS
Otra publicación
Era un jueves lluvioso ese 15 de enero de 1981. Arcil y Gloria en la mañana confirmaron la reunión de la Dirección del MIR, a las 14:30, en un departamentito de la calle Harrington, en Sopocachi.
Todos concurrieron para evaluar la respuesta popular al “paquete económico” que la dictadura había dictado seis días antes. Estos líderes, muy jóvenes, habían asumido la conducción del MIR en la clandestinidad.
Fueron ellos el motor de la reorganización partidaria y sindical, y de la resistencia activa a un régimen que, el 17 de julio de 1980, asaltó el poder, ametralló los campamentos mineros, asesinó a dirigentes como Marcelo Quiroga, y desató una represión feroz donde todos tenían que “andar con el testamento bajo el brazo”. La respuesta popular al “paquete”, pese a la represión, fue importante, aunque sólo inicial. El paro de 48 horas decretado por la COB y el Conade fue acatado en algunas fábricas y en varios distritos mineros, pero la mayoría del país sólo ratificó su repudio silencioso.
Cerca de las 17:30, la reunión estaba concluyendo; todos coincidieron en la tarea de reforzar la resistencia democrática, y en ese momento llegaron en tropel, armados hasta los dientes, los paramilitares que asaltaron el inmueble, atraparon a los dirigentes y de manera salvaje, estando ya detenidos e inermes, los ametrallaron por la espalda. Sólo Gloria sobrevivió providencialmente, ocultándose en un primer momento del asalto. Nuestro país se oscureció aún más esa noche. Ocho líderes jóvenes, brillantes, comprometidos con su patria, amantes de sus familias, habían sido masacrados.
José Reyes Carvajal
“El haberte perdido nos ha hecho añorar tu presencia cada uno de los días de tu larga ausencia, y aunque nos queda el recuerdo para alimentar nuestros sueños y orientar nuestras vidas, hay otra ausencia profunda que duele y lastima, es la tuya en tus nietos”, escribió Lilian Reyes, una de las cuatro hijas de Pepe, de José Reyes que nació en agosto de 1940 en Padilla, Chuquisaca, y que fue asesinado a sus 40 años.
Era oficial de policía y abogado de la UMSA. Combatió en Laikakota contra el golpe del 21 de agosto de 1971, y en octubre fue apresado y exiliado. Era alto, vigoroso y de gran capacidad organizativa; fue bajo su mando que, durante la apertura democrática, después del banzerato, se organizó el MIR en La Paz. Dimanaba un gran carisma, era de voz clara y fuerte, pero al mismo tiempo era un compañero cálido, amante de su esposa, Olivia Pando, y de sus hijas.
Ricardo Navarro Mogro
“Ricardo, tu cuerpo puede ya ser polvo, pasaron los años, pero tu voz, tu risa y tu amor hacia Ruth y Angélica y tu familia siguen en nuestra memoria… gracias por hacernos ver que hacer política no es escalar, alcanzar el poder y mirar de arriba a los otros”, son las palabras de Elvira Llanos hermana política del Flaco, de Ricardo Navarro, que cayó cuando sólo tenía 30 años. Ingeniero de la UMSA, catedrático, pero sobre todo dirigente de centenares de jóvenes que lo conocimos como el pilar de la victoria universitaria del MIR en la FUL el año 1971. Fue apresado en 1972 durante el banzerato, exiliado luego y a su retorno, en la apertura democrática, fue el dínamo de la presencia partidaria institucional universitaria en todo el país, en la CUB y en el CEUB. Era delgado y alegre, de una energía inagotable y contagiosa. Se enamoró y casó con Ruth Llanos en medio de la lucha clandestina en 1971, y al año siguiente llegó Angélica, la hija de ambos que junto a su esposa fueron los amores eternos de su vida.
Arcil Menacho Loayza
“La pérdida es siempre terrible cuando lo perdido es un ser amado… cicatriz que sangra de modo permanente, proyectos presentes y futuros cortados para siempre, ausencias que nos acompañan y forman parte de nuestras vidas”, reseñó Teresa Menacho, hija de Arcil, que hace cuatro décadas nos parecía el más viejo de los dirigentes del MIR histórico. Sí, era el mayor de todos, pero cuando lo victimaron sólo tenía 47 años.
Había sido militar en los años 50, lo que luego le mereció la cárcel y un exilio prolongado. Se casó muy joven con Teresa Ríos, con quien tuvo seis hijos, y cuando retornó al país, se enroló en lo que a él le pareció un movimiento juvenil inigualable. Era un hombre grueso, de mediana estatura, de corte militar, dicharachero, pero sobre todo de un tesón enorme para el trabajo político, con el que levantó la estructura partidaria en Pando, ampliando la visión del MIR al conjunto del país.
Jorge Baldivieso Menacho
Doña Miriam, su madre, me dijo en Sucre, con las pupilas húmedas y después de un suspiro largo: “Sólo tenía 33 años y era el gran soporte de esta familia, el ejemplo de todos sus hermanos, era mi esperanza, mi consuelo, y me juró que nunca me abandonaría”. Jorge nació en Sucre en marzo de 1947 y fue dirigente en la FES por el colegio Bernardo Monteagudo. Se fue a Oruro a estudiar ingeniería en la UTO, donde fue elegido Secretario Ejecutivo de la FUL. Escribía y editaba un semanario titulado Cristo Universitario, donde resumía sus ideales, y de ahí le quedó lo de “Cristo”. Cristo Baldivieso fue apresado y exiliado cuando era integrante de la Dirección Clandestina del MIR en 1974. Era delgado, de tez clara, cabello negro, igual que el bigotito recortado. Era de una austeridad casi franciscana, intolerante con la indisciplina y riguroso en el estudio y el análisis político. No se casó, su madre y sus cuatro hermanos fueron su referencia filial imprescindible, sobre todo después de la muerte de su padre, Luis Baldivieso, que se produjo cuando estaba preso.
Ramiro Velasco Arce
“Tenía 30 años cuando lo mataron por la espalda, a él que siempre vivió de frente. Es que los asesinos no fueron capaces de enfrentar su mirar tranquilo, y su infinita confianza en el mañana”, así lo recordaría una crónica de la Asociación de familiares. Lo conocíamos más por Moisés que por Ramiro porque, dada su inserción en el aparato del Estado, no era pública su militancia. Era de una inteligencia excepcional. Había salido bachiller en La Paz, su ciudad natal, a los 16 años; a los 21 ya era economista de la Universidad Católica, y a sus 24 fue director Ejecutivo del INE. Catedrático de macroeconomía, hizo una maestría en planificación en Varsovia en 1977; a sus 27 años fue subdirector de política monetaria del Ministerio de Finanzas y administrador de la Dirección de Presupuesto. Gozaba de gran respeto profesional y académico pese a su visible juventud, y sus conocimientos no sólo beneficiaron al Estado sino que se plasmaron en el programa de gobierno del MIR, en la tesis económica de la COB de la que fue su consultor, y también en los campamentos de Catavi y Siglo XX, donde los fines de semana impartía cursos de economía a los trabajadores. Era de tez blanca, cabello y bigotes negros y abundantes, de buena estatura y de una simpatía personal dibujada en la sonrisa y en los ojos negros que le han copiado los dos hijos que nacieron del amor con Gladys Lucksic, su esposa.
Artemio Camargo Crespo
“Estuvo muy alegre cuando nació Patricia, dijo ‘mujercita, qué lindo’. Decía que era muy inteligente, porque ella a los 10 meses aprendió a decir papá y a Artemio, feliz, le brillaban los ojos de alegría”, es uno de los recuerdos de Juana Camargo, su esposa, madre de su hija menor que nació 11 meses antes de su asesinato. Era de estatura media, pero sobre todo era muy fuerte por el trabajo de perforista en la sección Salvadora. El Gordo, como le decían sus compañeros de trabajo, nació en Sopachuy, un pueblito chuquisaqueño donde sus padres, pese a ser hijo único, lo criaron con la disciplina del trabajo campesino. Sólo cursó el primer año de Derecho en Sucre, porque muy al inicio de la dictadura banzerista se trasladó a Siglo XX y se enroló en la mina. Su carrera sindical y política fue rauda. Primero fue delegado de sección y como tal encabezó, en 1976, la resistencia minera a la ocupación militar de Siglo XX. Estuvo preso varios meses y ya en la apertura democrática fue elegido secretario general de Siglo XX y luego, en Telamayo en 1979, primer secretario de Conflictos de la FSTMB. En esa calidad le tocó dirigir la resistencia al golpe de García Meza, en Siglo XX, comandando una huelga general por 21 días, que pudo terminar en masacre de no intervenir la experiencia temprana de este hombre excepcional que logró un acuerdo. Sólo tenía 30 años cuando lo ametrallaron y junto al trajín de dirigente y a los rigores de la clandestinidad y la cárcel nunca dejó de velar por sus cuatro hijos.
Luis Suárez Guzmán
Betina Suárez, su esposa, recordaba una de las cartas de Lucho: “Cuando yo amo las flores, cuando canto una canción, cuando escribo un verso o cuando pienso cosas buenas estoy hablándote a ti de amor… cuando pienso en la justicia o en ayudar a buscar para este mundo algo mejor, te estoy diciendo a ti cosas de amor”. Es que Luis Suárez Guzmán, además de sociólogo, pedagogo y catedrático, era poeta y amante de la vida, de la gente, de su esposa y de sus dos hijos. Nació en La Paz en diciembre de 1943. Era hijo del general Hugo Suárez y por ello desde niño recorrió casi todo el país compartiendo con su familia la vida cuartelaria. Los años 60, estudió Sociología en la universidad de Salamanca en España, donde también se doctoró años después. Fue autodidacta en pedagogía y periodismo; voraz en la lectura y prolijo en la escritura, especialmente en la prosa delicada, como la que nos recordó su esposa. Pero además de académico e intelectual de fuste, era un activista infatigable. Fue catedrático de varios institutos militares, de la UMSA y la Universidad Católica, y junto a Liber Forti fue el mentor de la Universidad Nacional de Siglo XX. Era de un porte inolvidable, alto, de cabellos medio largos, descuidados, de bigote espeso, de vestir informal y dueño de ademanes vigorosos que, sin embargo, no ocultaban la risa sincera y la calidez del trato personal, junto a la ternura con los suyos.
Gonzalo Barrón Rendón
Graciela Landaeta, su esposa, nos estremeció con una carta que le escribió a Gonzalo, después de muerto: “Te digo que te extraño cada vez que te miro en mi memoria; cada vez que te hablo en mi silencio; cada vez que no logro el reencuentro con tus ojos transparentes y profundos, tan míos, ¡sin serlo!…Pero tus manos dibujantes de la vida, el amor y el compromiso, tus manos tan mías ¡sin serlo! me recorren aún el pelo y la piel, se hacen tú y se convierten en sueños en diciembre o en abril, en lunes o en domingo, en 14 o 16, cualquier vez, cualquier día, pero nunca en enero, nunca jueves, nunca 15!”. Gonzalo era un artista además de arquitecto y muralista. Nació en La Paz en julio de 1949, fue dirigente desde muchacho en la FES de Cochabamba y luego del Comité interfacultativo de la UMSS que, en 1974, reconquistó la autonomía, derrotando al banzerismo. En 1976, como dirigente de la FUL, fue apresado y residenciado en La Paz hasta la apertura democrática donde, ya como arquitecto, se especializó en el arte mural que desplegó con gran vocación durante las campañas. Era además un activista y organizador eximio que levantó en todo el país la estructura política universitaria. Era muy simpático; de melena, barba, bigote y ojos negros; de rostro alegre, de mirada profunda; de cultivado conocimiento político e ideológico; de carisma juvenil pero potente, y de esas manos de artista que no olvidaba Graciela, y con las que acarició, en su inicial infancia, a sus dos hijas: Paloma y Lidia Andrea.
PERPETUAR EL EJEMPLO EN LA MEMORIA
41 años después, ya no hablemos en abstracto de la Harrington y de los mártires, porque hoy tenemos que restregar a los viejos y machacar en los jóvenes la luz concreta de esas ocho vidas que, pese a la penumbra inicial de su asesinato, alumbró decisivamente la recuperación democrática. Es que casi todos los gobiernos, estas cuatro décadas, han sido desleales con el sacrificio de estos héroes, por la ausencia de memoria estatal y porque desde neoliberales hasta populistas, reinstalaron el autoritarismo, la corrupción y el pragmatismo, tendiendo así una neblina espesa que impidió al país perpetuar y seguir su ejemplo democrático. Trágicamente se han producido otras masacres. Otros huérfanos y viudas han quedado de Amayapampa y Capacirca, de octubre negro, del hotel Las Américas, de la Calancha, de Montero, Sacaba y Senkata.
La sobrevivencia de Gloria Ardaya, su valeroso testimonio y el juicio de responsabilidades, impidieron la impunidad de los masacradores, pero la impunidad autoritaria de estas cuatro décadas es un insulto a la memoria de los caídos. Es que detrás de esa impunidad está una “cultura” política primaria: el patrimonio público es un botín, la política un mercado, el cargo un privilegio, la demagogia el mejor método, y el opositor sigue siendo el enemigo al que se debe eliminar. ¿Necesitamos más muertes, más dolor, para aprender a vivir en democracia?
Rindamos homenaje a Artemio, Ramiro, Arcil, Gonzalo, Pepe, Cristo, Lucho y Ricardo, intentando restablecer en la vida pública los valores de sus vidas, porque sólo así los haremos inmortales.
Fuente: lostiempos.com
Fuente: https://eju.tv/2022/01/harrington-la-luz-eterna-de-los-heroes/
Fuente: https://www.youtube.com/watch?v=Gqt12TmFnFw
Ocho dirigentes de izquierda fueron asesinados por la dictadura de García Meza en la calle Harrington de La Paz. El dictador y su ministro del Interior, Arce Gómez, cumplen todavía su condena en prisión. Su sacrificio fue el comienzo del fin de las dictaduras
La masacre en la calle Harrington
Por Redacción Cultura - Los Tiempos - 17/01/2015
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| 8 personas asesinadas en la calle Harrington |
Aquella mañana hacía frío en La Paz. La víspera había llovido y el cielo estaba encapotado. El clima parecía presagiar la tragedia. Algunos empezaron a llegar antes del mediodía. A las dos de la tarde estaban todos los convocados. A esa hora del 15 de enero de 1981 comenzó la infausta reunión de la Dirección Nacional Clandestina (DNC) del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), en la calle Harrington del tranquilo barrio paceño de Sopocachi. Fueron nueve los que acudieron a la injusta cita con la muerte.
Corrían los tiempos finales de las dictaduras en América Latina, pero éstas todavía daban furiosos coletazos antes de ahogarse en el basurero de una historia de infamias.
Seis meses antes, en nuestro país, un general de voz bronca había realizado un cruento golpe cuartelero contra la presidenta constitucional Lydia Gueiler. Su ministro del Interior se ufanaba diciendo que los opositores debían caminar con el testamento bajo el brazo. Los operadores ya habían mostrado su brutalidad al torturar y asesinar, cuatro meses antes, al sacerdote y periodista Luis Espinal. El día de la asonada cobraron la vida del político e intelectual Marcelo Quiroga Santa Cruz, del diputado Carlos Flores y del dirigente minero Gualberto Vega.
El 15 de enero del año siguiente, le tocó el turno del sacrificio a esa pléyade de jóvenes que dirigían la organización más activa y eficiente del movimiento popular y democrático en el empeño de reconquistar las libertades.
La contraparte del sacrificio fue el comienzo del fin de las dictaduras militares en Bolivia.
“Yo llegué días antes a Lima con Alfonso Camacho y Artemio Camargo para participar en una reunión del partido entre dirigentes del interior y los que estaban temporalmente en el exilio. Había que coordinar la respuesta a las medidas de ajuste y el probable gasolinazo que preparaba la dictadura y que nosotros mismos habíamos denunciado días antes”, me contó alguna vez Ernesto Araníbar, que era el coordinador de la DNC dentro del país.
El destino de Artemio
En medio del evento, que iba a durar varios días, los dirigentes que quedaron en La Paz convocaron con urgencia a Artemio Camargo, el líder minero de mayor autoridad que militaba en el MIR.
Alfonso Camacho recordaría después con pesadumbre: “No fui capaz de convencer a los compañeros que Artemio debía quedarse hasta el final del cónclave. La ocasión era irrepetible para establecer la estrategia de terminar con la dictadura; además, tenía el presentimiento de que la represión quería acabar con la vida de nuestro líder minero”. Sin embargo, se impusieron las urgencias. El dirigente partió de Lima a Juliaca, en avión, para reingresar al país por tierra. Su destino ya estaba así escrito.
Al término de la reunión, en la madrugada del 16 de enero, otros tres dirigentes, Camacho, Araníbar, y Raquel Jimeno (La Baturra) estaban en el aeropuerto limeño para viajar al sur y alcanzar las zonas fronterizas por donde debían reingresar al país. Los requirieron por altavoz. Era Óscar Eid con la cara crispada. Les comunicó que el viaje debía ser abortado pues “algo grave había pasado con los compañeros”.
La reunión se reinició con Paz Zamora, Eid, Toño y Ernesto Araníbar; Alfonso Camacho, Fernando González y otros más. Día antes una amiga del partido, diplomática francesa, hizo un viaje de ida y vuelta a La Paz, y trajo la información precisa de lo ocurrido. En esos instantes apareció en la reunión, inesperadamente, un dirigente que había hecho de la clandestinidad un hábito, José P. (Sebas). Había llegado esa mañana de París donde estuvo unas semanas con su familia. Fue el primer voluntario para cubrir parte del hueco inmenso dejado por los caídos: esa misma tarde reinició su viaje a Bolivia.
El mismo temple era común a todos los reunidos. Había una idea unánime: la lucha por acabar con la dictadura debía elevarse al nivel de la entrega de los mártires. Paralelamente, los dirigentes desencadenaron un aluvión de denuncias que tuvo eco en todo el mundo.
Arcil y una joven militante
Amalia Anaya, dirigente universitaria que tenía responsabilidades en el aparato de la clandestinidad, recuerda esa jornada: “La viví con desconcierto, dolor, indignación y miedo. Sabíamos que el trabajo clandestino era peligroso. Ahora comprendimos que lo que querían era exterminarnos”.
El desconcierto provenía porque los represores que informaron la mentira del “enfrentamiento” publicaron una primera lista equivocada de las víctimas. Los nombres no coincidían con la de los dirigentes. Amalia recordó, entonces, que ellos portaban documentos de identidad perfectos, pero con nombres falsos. Entre sus tareas, había ayudado a conseguirlos semanas antes. “El horror me dejó descompuesta. Recordé que había estado en Oruro para habilitar los carnets, con la ayuda de un capitán de policía que era militante clandestino (de apellido Pereyra)”, rememora.
Éstas y otras acciones la pusieron en la pista de los represores. Los dirigentes determinaron que debía marcharse. Arcil Menacho la acompañó a la frontera. Ninguno de los dos sabía entonces que el abrazo de despedida sería el último. El día del crimen, ella por fortuna estaba en Lima.
El coraje de la sobreviviente
Hombres de civil, algunos; uniformados, otros; con capuchas varios, ingresaron disparando en el pequeño departamento de la calle Harrington. Seis compañeros murieron al instante, los otros fueron rematados minutos más tarde. La única sobreviviente fue Gloria Ardaya. Su coraje y una rápida reacción la llevó a esconderse debajo de la cama del dormitorio. El cuerpo de uno de los compañeros cayó al suelo, al borde de la cama. Gloria tuvo la entereza de arrastrarlo unos centímetros para cubrirse, apegándose a él.
Los demás cuerpos fueron arrinconados en la misma estancia. Los asesinos tardaron varios minutos preparando la escena del crimen como si se hubiera tratado de un enfrentamiento. Cuando ya estaban en el recinto, los jefes de la operación descubrieron el cuerpo de Gloria, temblando y semi inconsciente. Pasó un infierno de golpes, torturas e interrogatorios. Resistió, y cuando ya estaba exhausta y a punto de romperse, una gran presión internacional propiciada por los compañeros del exilio logró salvarla otra vez de la muerte. Fue expulsada del país semanas después.
El principio del fin
Al contrario de lo que pensaron sus planificadores, el asesinato masivo dio energías democráticas a los bolivianos. Un nuevo compromiso transversal de lucha se estableció en el país.
La resistencia de los trabajadores y del movimiento popular, de los partidos democráticos, de profesionales, de parte del empresariado, cobraron extraordinaria fuerza. Incluso en el seno del Ejército oficiales demócratas optaron por sublevarse. Un movimiento nacional de unidad recorrió el país con una sola consigna: acabar con la dictadura narcotraficante.
No pasó mucho tiempo hasta que Bolivia consiguiera el objetivo de reconquistar la democracia. El 10 de octubre de 1982, juró al cargo de presidente constitucional el doctor Hernán Siles Zuazo. Desde entonces, nuestro pueblo volvió a andar por los amplios caminos de la libertad y el respeto a nuestros derechos fundamentales.
(*) El autor es periodista, fue político y parlamentario.
LOS MÁRTIRES
Artemio Camargo, dirigente minero y de la COB
Jorge Baldivieso, ingeniero, responsable político del MIR en Oruro
Arcil Menacho, responsable político de Pando
Ramiro Velasco, economista paceño, responsable del Frente de Profesionales del MIR
José Reyes, capitán de la Policía Nacional, responsable político de La Paz
José Luis Suárez, profesor universitario de La Paz
Ricardo Navarro, dirigente de los docentes de la UMSA, responsable de frente universitario del MIR a nivel nacional
Gonzalo Barrón, cochabambino, dirigente universitario de la UMSS
Otra publicación
Era un jueves lluvioso ese 15 de enero de 1981. Arcil y Gloria en la mañana confirmaron la reunión de la Dirección del MIR, a las 14:30, en un departamentito de la calle Harrington, en Sopocachi.
Todos concurrieron para evaluar la respuesta popular al “paquete económico” que la dictadura había dictado seis días antes. Estos líderes, muy jóvenes, habían asumido la conducción del MIR en la clandestinidad.
Fueron ellos el motor de la reorganización partidaria y sindical, y de la resistencia activa a un régimen que, el 17 de julio de 1980, asaltó el poder, ametralló los campamentos mineros, asesinó a dirigentes como Marcelo Quiroga, y desató una represión feroz donde todos tenían que “andar con el testamento bajo el brazo”. La respuesta popular al “paquete”, pese a la represión, fue importante, aunque sólo inicial. El paro de 48 horas decretado por la COB y el Conade fue acatado en algunas fábricas y en varios distritos mineros, pero la mayoría del país sólo ratificó su repudio silencioso.
Cerca de las 17:30, la reunión estaba concluyendo; todos coincidieron en la tarea de reforzar la resistencia democrática, y en ese momento llegaron en tropel, armados hasta los dientes, los paramilitares que asaltaron el inmueble, atraparon a los dirigentes y de manera salvaje, estando ya detenidos e inermes, los ametrallaron por la espalda. Sólo Gloria sobrevivió providencialmente, ocultándose en un primer momento del asalto. Nuestro país se oscureció aún más esa noche. Ocho líderes jóvenes, brillantes, comprometidos con su patria, amantes de sus familias, habían sido masacrados.
José Reyes Carvajal
“El haberte perdido nos ha hecho añorar tu presencia cada uno de los días de tu larga ausencia, y aunque nos queda el recuerdo para alimentar nuestros sueños y orientar nuestras vidas, hay otra ausencia profunda que duele y lastima, es la tuya en tus nietos”, escribió Lilian Reyes, una de las cuatro hijas de Pepe, de José Reyes que nació en agosto de 1940 en Padilla, Chuquisaca, y que fue asesinado a sus 40 años.
Era oficial de policía y abogado de la UMSA. Combatió en Laikakota contra el golpe del 21 de agosto de 1971, y en octubre fue apresado y exiliado. Era alto, vigoroso y de gran capacidad organizativa; fue bajo su mando que, durante la apertura democrática, después del banzerato, se organizó el MIR en La Paz. Dimanaba un gran carisma, era de voz clara y fuerte, pero al mismo tiempo era un compañero cálido, amante de su esposa, Olivia Pando, y de sus hijas.
Ricardo Navarro Mogro
“Ricardo, tu cuerpo puede ya ser polvo, pasaron los años, pero tu voz, tu risa y tu amor hacia Ruth y Angélica y tu familia siguen en nuestra memoria… gracias por hacernos ver que hacer política no es escalar, alcanzar el poder y mirar de arriba a los otros”, son las palabras de Elvira Llanos hermana política del Flaco, de Ricardo Navarro, que cayó cuando sólo tenía 30 años. Ingeniero de la UMSA, catedrático, pero sobre todo dirigente de centenares de jóvenes que lo conocimos como el pilar de la victoria universitaria del MIR en la FUL el año 1971. Fue apresado en 1972 durante el banzerato, exiliado luego y a su retorno, en la apertura democrática, fue el dínamo de la presencia partidaria institucional universitaria en todo el país, en la CUB y en el CEUB. Era delgado y alegre, de una energía inagotable y contagiosa. Se enamoró y casó con Ruth Llanos en medio de la lucha clandestina en 1971, y al año siguiente llegó Angélica, la hija de ambos que junto a su esposa fueron los amores eternos de su vida.
Arcil Menacho Loayza
“La pérdida es siempre terrible cuando lo perdido es un ser amado… cicatriz que sangra de modo permanente, proyectos presentes y futuros cortados para siempre, ausencias que nos acompañan y forman parte de nuestras vidas”, reseñó Teresa Menacho, hija de Arcil, que hace cuatro décadas nos parecía el más viejo de los dirigentes del MIR histórico. Sí, era el mayor de todos, pero cuando lo victimaron sólo tenía 47 años.
Había sido militar en los años 50, lo que luego le mereció la cárcel y un exilio prolongado. Se casó muy joven con Teresa Ríos, con quien tuvo seis hijos, y cuando retornó al país, se enroló en lo que a él le pareció un movimiento juvenil inigualable. Era un hombre grueso, de mediana estatura, de corte militar, dicharachero, pero sobre todo de un tesón enorme para el trabajo político, con el que levantó la estructura partidaria en Pando, ampliando la visión del MIR al conjunto del país.
Jorge Baldivieso Menacho
Doña Miriam, su madre, me dijo en Sucre, con las pupilas húmedas y después de un suspiro largo: “Sólo tenía 33 años y era el gran soporte de esta familia, el ejemplo de todos sus hermanos, era mi esperanza, mi consuelo, y me juró que nunca me abandonaría”. Jorge nació en Sucre en marzo de 1947 y fue dirigente en la FES por el colegio Bernardo Monteagudo. Se fue a Oruro a estudiar ingeniería en la UTO, donde fue elegido Secretario Ejecutivo de la FUL. Escribía y editaba un semanario titulado Cristo Universitario, donde resumía sus ideales, y de ahí le quedó lo de “Cristo”. Cristo Baldivieso fue apresado y exiliado cuando era integrante de la Dirección Clandestina del MIR en 1974. Era delgado, de tez clara, cabello negro, igual que el bigotito recortado. Era de una austeridad casi franciscana, intolerante con la indisciplina y riguroso en el estudio y el análisis político. No se casó, su madre y sus cuatro hermanos fueron su referencia filial imprescindible, sobre todo después de la muerte de su padre, Luis Baldivieso, que se produjo cuando estaba preso.
Ramiro Velasco Arce
“Tenía 30 años cuando lo mataron por la espalda, a él que siempre vivió de frente. Es que los asesinos no fueron capaces de enfrentar su mirar tranquilo, y su infinita confianza en el mañana”, así lo recordaría una crónica de la Asociación de familiares. Lo conocíamos más por Moisés que por Ramiro porque, dada su inserción en el aparato del Estado, no era pública su militancia. Era de una inteligencia excepcional. Había salido bachiller en La Paz, su ciudad natal, a los 16 años; a los 21 ya era economista de la Universidad Católica, y a sus 24 fue director Ejecutivo del INE. Catedrático de macroeconomía, hizo una maestría en planificación en Varsovia en 1977; a sus 27 años fue subdirector de política monetaria del Ministerio de Finanzas y administrador de la Dirección de Presupuesto. Gozaba de gran respeto profesional y académico pese a su visible juventud, y sus conocimientos no sólo beneficiaron al Estado sino que se plasmaron en el programa de gobierno del MIR, en la tesis económica de la COB de la que fue su consultor, y también en los campamentos de Catavi y Siglo XX, donde los fines de semana impartía cursos de economía a los trabajadores. Era de tez blanca, cabello y bigotes negros y abundantes, de buena estatura y de una simpatía personal dibujada en la sonrisa y en los ojos negros que le han copiado los dos hijos que nacieron del amor con Gladys Lucksic, su esposa.
Artemio Camargo Crespo
“Estuvo muy alegre cuando nació Patricia, dijo ‘mujercita, qué lindo’. Decía que era muy inteligente, porque ella a los 10 meses aprendió a decir papá y a Artemio, feliz, le brillaban los ojos de alegría”, es uno de los recuerdos de Juana Camargo, su esposa, madre de su hija menor que nació 11 meses antes de su asesinato. Era de estatura media, pero sobre todo era muy fuerte por el trabajo de perforista en la sección Salvadora. El Gordo, como le decían sus compañeros de trabajo, nació en Sopachuy, un pueblito chuquisaqueño donde sus padres, pese a ser hijo único, lo criaron con la disciplina del trabajo campesino. Sólo cursó el primer año de Derecho en Sucre, porque muy al inicio de la dictadura banzerista se trasladó a Siglo XX y se enroló en la mina. Su carrera sindical y política fue rauda. Primero fue delegado de sección y como tal encabezó, en 1976, la resistencia minera a la ocupación militar de Siglo XX. Estuvo preso varios meses y ya en la apertura democrática fue elegido secretario general de Siglo XX y luego, en Telamayo en 1979, primer secretario de Conflictos de la FSTMB. En esa calidad le tocó dirigir la resistencia al golpe de García Meza, en Siglo XX, comandando una huelga general por 21 días, que pudo terminar en masacre de no intervenir la experiencia temprana de este hombre excepcional que logró un acuerdo. Sólo tenía 30 años cuando lo ametrallaron y junto al trajín de dirigente y a los rigores de la clandestinidad y la cárcel nunca dejó de velar por sus cuatro hijos.
Luis Suárez Guzmán
Betina Suárez, su esposa, recordaba una de las cartas de Lucho: “Cuando yo amo las flores, cuando canto una canción, cuando escribo un verso o cuando pienso cosas buenas estoy hablándote a ti de amor… cuando pienso en la justicia o en ayudar a buscar para este mundo algo mejor, te estoy diciendo a ti cosas de amor”. Es que Luis Suárez Guzmán, además de sociólogo, pedagogo y catedrático, era poeta y amante de la vida, de la gente, de su esposa y de sus dos hijos. Nació en La Paz en diciembre de 1943. Era hijo del general Hugo Suárez y por ello desde niño recorrió casi todo el país compartiendo con su familia la vida cuartelaria. Los años 60, estudió Sociología en la universidad de Salamanca en España, donde también se doctoró años después. Fue autodidacta en pedagogía y periodismo; voraz en la lectura y prolijo en la escritura, especialmente en la prosa delicada, como la que nos recordó su esposa. Pero además de académico e intelectual de fuste, era un activista infatigable. Fue catedrático de varios institutos militares, de la UMSA y la Universidad Católica, y junto a Liber Forti fue el mentor de la Universidad Nacional de Siglo XX. Era de un porte inolvidable, alto, de cabellos medio largos, descuidados, de bigote espeso, de vestir informal y dueño de ademanes vigorosos que, sin embargo, no ocultaban la risa sincera y la calidez del trato personal, junto a la ternura con los suyos.
Gonzalo Barrón Rendón
Graciela Landaeta, su esposa, nos estremeció con una carta que le escribió a Gonzalo, después de muerto: “Te digo que te extraño cada vez que te miro en mi memoria; cada vez que te hablo en mi silencio; cada vez que no logro el reencuentro con tus ojos transparentes y profundos, tan míos, ¡sin serlo!…Pero tus manos dibujantes de la vida, el amor y el compromiso, tus manos tan mías ¡sin serlo! me recorren aún el pelo y la piel, se hacen tú y se convierten en sueños en diciembre o en abril, en lunes o en domingo, en 14 o 16, cualquier vez, cualquier día, pero nunca en enero, nunca jueves, nunca 15!”. Gonzalo era un artista además de arquitecto y muralista. Nació en La Paz en julio de 1949, fue dirigente desde muchacho en la FES de Cochabamba y luego del Comité interfacultativo de la UMSS que, en 1974, reconquistó la autonomía, derrotando al banzerismo. En 1976, como dirigente de la FUL, fue apresado y residenciado en La Paz hasta la apertura democrática donde, ya como arquitecto, se especializó en el arte mural que desplegó con gran vocación durante las campañas. Era además un activista y organizador eximio que levantó en todo el país la estructura política universitaria. Era muy simpático; de melena, barba, bigote y ojos negros; de rostro alegre, de mirada profunda; de cultivado conocimiento político e ideológico; de carisma juvenil pero potente, y de esas manos de artista que no olvidaba Graciela, y con las que acarició, en su inicial infancia, a sus dos hijas: Paloma y Lidia Andrea.
PERPETUAR EL EJEMPLO EN LA MEMORIA
41 años después, ya no hablemos en abstracto de la Harrington y de los mártires, porque hoy tenemos que restregar a los viejos y machacar en los jóvenes la luz concreta de esas ocho vidas que, pese a la penumbra inicial de su asesinato, alumbró decisivamente la recuperación democrática. Es que casi todos los gobiernos, estas cuatro décadas, han sido desleales con el sacrificio de estos héroes, por la ausencia de memoria estatal y porque desde neoliberales hasta populistas, reinstalaron el autoritarismo, la corrupción y el pragmatismo, tendiendo así una neblina espesa que impidió al país perpetuar y seguir su ejemplo democrático. Trágicamente se han producido otras masacres. Otros huérfanos y viudas han quedado de Amayapampa y Capacirca, de octubre negro, del hotel Las Américas, de la Calancha, de Montero, Sacaba y Senkata.
La sobrevivencia de Gloria Ardaya, su valeroso testimonio y el juicio de responsabilidades, impidieron la impunidad de los masacradores, pero la impunidad autoritaria de estas cuatro décadas es un insulto a la memoria de los caídos. Es que detrás de esa impunidad está una “cultura” política primaria: el patrimonio público es un botín, la política un mercado, el cargo un privilegio, la demagogia el mejor método, y el opositor sigue siendo el enemigo al que se debe eliminar. ¿Necesitamos más muertes, más dolor, para aprender a vivir en democracia?
Rindamos homenaje a Artemio, Ramiro, Arcil, Gonzalo, Pepe, Cristo, Lucho y Ricardo, intentando restablecer en la vida pública los valores de sus vidas, porque sólo así los haremos inmortales.
Fuente: lostiempos.com
Fuente: https://eju.tv/2022/01/harrington-la-luz-eterna-de-los-heroes/
Fuente: https://www.youtube.com/watch?v=Gqt12TmFnFw
Bolívia Te Espera 2015 – 2016 - Foi como um sonho
O Ministério de Culturas e Turismo da Bolívia apresentou, a noite desta quinta-feira (27/08), o novo spot promocional "Bolívia Te Espera” 2015 – 2016 denominado “Foi como um sonho”
SIGLO XX BOLIVIA - MARCELO QUIROGA SANTA CRUZ
El 17 de julio de 1980, al producirse el sangriento golpe protagonizado por Luis García Meza Tejada y Luis Arce Gómez, fue herido y apresado por militares durante el asalto a la Central Obrera Boliviana (COB), quienes lo condujeron al Estado Mayor del Ejército y lo asesinaron, haciendo desaparecer luego sus restos
Fuente: https://www.youtube.com/watch?v=bOvxcFtVIxc&index=6&list=PL6CkG4W3eVY3SeDib5nrDyq263_XqyEnx
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| Marcelo Quiroga Santa Cruz y Cristina TRigo |
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| Marcelo y Cristina en Londres 1966 |
Fuente: https://www.youtube.com/watch?v=bOvxcFtVIxc&index=6&list=PL6CkG4W3eVY3SeDib5nrDyq263_XqyEnx
EL GOLPE DE GARCIA MEZA
Luis García Meza Tejada (La Paz, 8 de agosto de 1929), fue el quincuagésimo séptimo Presidente de la República de Bolivia, como General de División y Comandante de las Fuerzas Armadas de Bolivia lideró el golpe de Estado del 17 de julio de 1980 derrocando a la Presidenta Constitucional Interina Lidia Gueiler Tejada - con la que mantendría algún parentesco dentro de la familia Tejada al igual que con la reconocida actriz norteamericana Rachel Welch - días antes de que el Dr. Hernán Siles Suazo tomara posesión del poder, por segunda vez, tras haber ganado las elecciones presidenciales. El denominado gobierno de "Renovación Nacional" se caracterizó por la fuerza de sus imposiciones que lo llevaron a enfrentarse a la extrema izquierda en varias oportunidades. A pesar de la firmeza del régimen de García Meza, eventualmente se vería obligado a renunciar sin haber conseguido los principales objetivos del plan de gobierno, entre ellos establecer una política económica de libre mercado.
CAIDA
Las luchas internas entre diferentes facciones militares sumadas a la presión constante de la Embajada y el Gobierno norteamericanos y la extrema izquierda llevaron a que el 4 de agosto de 1981 García Meza renunciara para acceder al poder el General Celso Torrelio Villa. En julio de 1982 el sector militar que respondía a García Meza volvió a intentar un golpe de estado fallido en su ausencia, que provocó la caída de Torrelio Vila y su reemplazo por el General Guido Vildoso Calderón, con el mandato de comenzar a organizar la transición hacia un régimen democrático. Los tiempos se aceleraron cuando el 17 de septiembre de 1982, una huelga general convocada por la COB puso al país al borde de la guerra civil. La dictadura militar colapsó y el poder le fue entregado a un Congreso Nacional conformado según la composición de 1980, que decidió considerar válidas las elecciones de 1980 y designar en consecuencia a Hernán Siles Zuazo como presidente.
Finalizado el proceso de dictadura militar el Presidente electo, Hernán Siles Zuazo, se caracterizó por la implementación de medidas marxistas en el país que llevaron a una desastrosa situación económica conocida como la época de la UDP (Unidad Democrática y Popular).
JUICIO
García Meza y sus colaboradores fueron juzgados en la Corte Suprema de Justicia de la Nación boliviana por los delitos cometidos durante su dictadura y finalmente sentenciados el 21 de abril de 1993. El ex alcalde de La Paz, Juan del Granado, fue una figura clave en enjuiciar a Luis García Meza. Luis García Meza estuvo presente en Chuquisaca para declarar en el juicio, en el que resultó culpable por crímenes a los derechos humanos.
Puede leer más aqui Luis Garcia Meza Tejada
https://es.wikipedia.org/wiki/Luis_Garc%C3%ADa_Meza_Tejada
Fuente: https://www.youtube.com/watch?v=OVdyrTv4dT0&list=PL6CkG4W3eVY3SeDib5nrDyq263_XqyEnx&index=10
CAIDA
Las luchas internas entre diferentes facciones militares sumadas a la presión constante de la Embajada y el Gobierno norteamericanos y la extrema izquierda llevaron a que el 4 de agosto de 1981 García Meza renunciara para acceder al poder el General Celso Torrelio Villa. En julio de 1982 el sector militar que respondía a García Meza volvió a intentar un golpe de estado fallido en su ausencia, que provocó la caída de Torrelio Vila y su reemplazo por el General Guido Vildoso Calderón, con el mandato de comenzar a organizar la transición hacia un régimen democrático. Los tiempos se aceleraron cuando el 17 de septiembre de 1982, una huelga general convocada por la COB puso al país al borde de la guerra civil. La dictadura militar colapsó y el poder le fue entregado a un Congreso Nacional conformado según la composición de 1980, que decidió considerar válidas las elecciones de 1980 y designar en consecuencia a Hernán Siles Zuazo como presidente.
Finalizado el proceso de dictadura militar el Presidente electo, Hernán Siles Zuazo, se caracterizó por la implementación de medidas marxistas en el país que llevaron a una desastrosa situación económica conocida como la época de la UDP (Unidad Democrática y Popular).
JUICIO
García Meza y sus colaboradores fueron juzgados en la Corte Suprema de Justicia de la Nación boliviana por los delitos cometidos durante su dictadura y finalmente sentenciados el 21 de abril de 1993. El ex alcalde de La Paz, Juan del Granado, fue una figura clave en enjuiciar a Luis García Meza. Luis García Meza estuvo presente en Chuquisaca para declarar en el juicio, en el que resultó culpable por crímenes a los derechos humanos.
Puede leer más aqui Luis Garcia Meza Tejada
https://es.wikipedia.org/wiki/Luis_Garc%C3%ADa_Meza_Tejada
Fuente: https://www.youtube.com/watch?v=OVdyrTv4dT0&list=PL6CkG4W3eVY3SeDib5nrDyq263_XqyEnx&index=10
DICTADOR BANZER - Las Paradojas de la Historia
HUGO BANZER SUAREZ:: MINUTO 8-30 IMPACTANTE!...Se estima que durante su primer gobierno derechista unos 150 prisioneros políticos fueron desaparecidos, habiéndose encontrado, posteriormente, en los sótanos del Ministerio de Interior, celdas de tortura y huesos humanos.
Fuente: https://www.youtube.com/watch?v=ohCvGRmSKAQ&list=PL6CkG4W3eVY3SeDib5nrDyq263_XqyEnx&index=13
Fuente: https://www.youtube.com/watch?v=ohCvGRmSKAQ&list=PL6CkG4W3eVY3SeDib5nrDyq263_XqyEnx&index=13
BOLIVIA SIGLO XX - NATUSH BUSCH, LA NOCHE DEL DIA DE LOS MUERTOS
Alberto Natusch Busch (n. Riberalta, Beni; 23 de mayo de 1933), Presidente de Bolivia de facto (1979). Se graduó como oficial en el colegio militar de ejército en diciembre de 1951. Realizó estudios de especialización en e la escuela de armas y de infantería de montaña de Alemania Federal (1963-64) y en la escuela superior de guerra de Argentina (1968-69). Fue profesor del colegio militar y de las escuelas de ingeniería, armas y comando y estado mayor. Fundador y Comandante del Regimiento Andino Murillo de Infantería de Montaña en 1966. Subjefe del Departamento de Operaciones del Etado Mayor del Ejército (1972). Fue comandante del colegio militar de ejército (1978). En el gobierno del Gral. Hugo Banzer Suárez fue presidente del banco Agrícola, ministro de Agricultura y Ganadería y de Asuntos Campesinos y Agropecuarios, ocupó este último cargo por cuatro años y medio desde abril de 1973 hasta julio de 1978 (es uno de los ministros de estado de gestión más larga en la historia de Bolivia).1
El Primero de noviembre de 1979, mediante un golpe de estado asumió la presidencia que ejerció apenas por 16 días. Contaba entonces con 46 años. El saldo más dramático de su paso por el poder fue casi un centenar de muertos y medio millar de heridos, producto de la acción militar para imponer el gobierno. Fue engañado por políticos sin escrúpulos, quienes le garantizaron que al derrocar a Walter Guevara Arze, tendría el apoyo popular y el respaldo de partidos políticos.2 Sin referencia. Finalmente, huérfano de apoyo, renunció el día 15 ante el Alto Militar, retirándose de la presidencia el 16 de noviembre de 1979.
En 1981 protagonizó un golpe de estado contra el Gral. Luis García-Meza Tejada, obligando a éste a renunciar a la presidencia. Tras una larga y penosa enfermedad murió en Santa Cruz de la Sierra el 23 de noviembre de 1994 a los 61 años.
Fuente: https://www.youtube.com/watch?v=Sjy6OS-qfmI&list=PL6CkG4W3eVY3SeDib5nrDyq263_XqyEnx&index=12
El Primero de noviembre de 1979, mediante un golpe de estado asumió la presidencia que ejerció apenas por 16 días. Contaba entonces con 46 años. El saldo más dramático de su paso por el poder fue casi un centenar de muertos y medio millar de heridos, producto de la acción militar para imponer el gobierno. Fue engañado por políticos sin escrúpulos, quienes le garantizaron que al derrocar a Walter Guevara Arze, tendría el apoyo popular y el respaldo de partidos políticos.2 Sin referencia. Finalmente, huérfano de apoyo, renunció el día 15 ante el Alto Militar, retirándose de la presidencia el 16 de noviembre de 1979.
En 1981 protagonizó un golpe de estado contra el Gral. Luis García-Meza Tejada, obligando a éste a renunciar a la presidencia. Tras una larga y penosa enfermedad murió en Santa Cruz de la Sierra el 23 de noviembre de 1994 a los 61 años.
Fuente: https://www.youtube.com/watch?v=Sjy6OS-qfmI&list=PL6CkG4W3eVY3SeDib5nrDyq263_XqyEnx&index=12
La constitución politica del Estado de Bolivia
Constitución politica de Bolivia
Fuente: https://www.youtube.com/watch?v=9ziXGNuV6CI&list=PL6CkG4W3eVY3SeDib5nrDyq263_XqyEnx&index=3
Fuente: https://www.youtube.com/watch?v=9ziXGNuV6CI&list=PL6CkG4W3eVY3SeDib5nrDyq263_XqyEnx&index=3
Un buque para Bolivia
Esta nota fue publicado por el periodico Pagina Siete en su revista Miradas del domingo 27 deAbril de 2014 en las páginas 22, 23 y 24
En marzo de 1966, una cruzada recorrió calles, oficinas y locales públicos para recolectar los aportes de la población para comprar el primer barco para Bolivia. La colecta llegó a 500 mil dólares.
Ivone Juárez Zeballos
E l 10 de marzo de 1966, se lanzaba en toda Bolivia la cruzada por el mar, "Un buque para Bolivia”, organizada por la Fuerza Naval con el objetivo de realizar una colecta pública nacional a través de la cual se buscaba reunir la suma de dinero suficiente para la compra de un barco "de capacidad regular para el transporte de minerales bolivianos a Europa y otros continentes”.
La campaña fue lanzada por el mismo presidente de entonces de Bolivia, el general Antonio Ovando Candía, quien presidía la Junta Militar que gobernaba el país desde el Golpe de Estado de 1965.
1966 fue un año particular en cuanto a los actos de conmemoración de la Guerra del Pacífico (1879) porque las autoridades de entonces se habían propuesto llevar a cabo una serie de actos y actividades para resaltar aún más la fecha y reavivar el espíritu cívico de la población en torno a la demanda marítima.
El historiador y diplomático Ramiro Prudencio Lizón recuerda los antecedentes de esa época: Bolivia había roto relaciones diplomáticas con Chile en 1962 a consecuencia del desvío de las aguas del río Lauca por parte del país transandino. Además, habían acontecido otros incidentes que llevaron a unos años de "casi odio entre ambas naciones”.
"El desvío del río Lauca creó un odio muy fuerte entre uno y otro país. En ambos naciones se dieron publicaciones muy duras, uno en contra de otro. En Bolivia la antipatía fue tremenda. Surgió una posición patriotera, desfiles en las calles permanentes, indicando que Chile era un país abusivo”, remarca el historiador.
Prudencio precisa que tras el desvío de las aguas del Lauca, Bolivia recurrió a la OEA para elevar su protesta. En primera instancia el organismo internacional se pronunció a favor del país y, a través de una resolución, emitida el 14 de mayo, recomendó a Bolivia elegir uno de los medios pacíficos de solución contemplados en el Pacto de Bogotá.
El país optó por la mediación, y de manera unilateral escogió a Venezuela y Colombia como mediadores. La decisión molestó a Chile porque no fue consultado y planteó llevar el caso a la Corte Interamericana de Justicia de La Haya. Bolivia insistió en la mediación y se consultó nuevamente a la OEA, que esta vez se pronunció a favor de la posición de Chile.
"La OEA ya no respaldó a Bolivia y tenía razón, porque cuando los países no se ponen de acuerdo en un medio de solución pacífica queda la Corte Interamericana de Justicia, que es obligatoria, la otra parte no se puede negar, pero Bolivia la rechazó y se retiró de la OEA”, añade.
Y la posición de la OEA generó mayor malestar en el país, "porque en vez de ayudar al país débil ayudaba al fuerte”.
"En Chile, la cancillería pagó a dos historiadores para que ‘investigaran’ y dijeran que Bolivia nunca tuvo mar. En Chile se comenzó a enseñar en las escuelas que Bolivia nunca tuvo mar”, remarca Prudencio.
El excanciller Armando Loiza recuerda que ante ese ambiente "tan crispado” entre las dos naciones, la comunidad internacional llegó a pronunciarse. Cita como ejemplo a Argentina, cuyo gobierno brindó su apoyo político y diplomático a Bolivia y lo plasmó en un ofrecimiento de dos zonas francas en su territorio: una en Barranqueras y otra en Rosario.
"El relacionamiento Bolivia – Chile fue bastante sensible. Uruguay, que tenía muy buenas relaciones con los dos países, nunca dejó de decir que francamente se unía a la causa del mar boliviana. Sus gobernantes e intelectuales se pronunciaron y, sin enemistarse con Chile, dijeron claramente que Bolivia debía recuperar su salida al mar mediante un arreglo pacífico”, añade Loiza.
Todos por el barco
Así, en ese contexto es que se desarrolló la cruzada "Un buque para Bolivia”, lanzada el 10 de marzo de 1966. Los periódicos de la época reflejaban el discurso de ese día del presidente Ovando.
"Esta vez la conmemoración adquiere mayor relieve, pues debido a la feliz iniciativa de la Fuerza Naval, la Nación entera se concentra en un noble esfuerzo, en una cruzada nacional para adquirir un barco que lleve por los mares del mundo la enseña tricolor. Ese barco será símbolo del anhelo boliviano, y motor propulsor a la vez de la capacidad interna de nuestro pueblo para alcanzar sus altos ideales”, se lee en la edición del 11 de marzo del periódico El Diario.
"Hagamos pues de esta cruzada marítima una empresa superior que unifique y totalice las supremas energías de Bolivia. Hoy un barco, mañana dos, tres más, al fin la flota y por último el puerto deseado, vasto, soberano, laborioso que nos comunique con los mares del mundo y haga posible”, proseguía Ovando ese 10 de marzo de 1966.
La campaña estaba planificada para desarrollarse durante el mes del mar, marzo, tiempo en el que, tanto instituciones públicas como entidades sociales y cívicas, se organizaron para contribuir a la causa por un barco boliviano.
La movilización fue tal que algunos paceños aún recuerdan esos días. Tomás Sanjinés, de 72 años, cuenta: "en las calles se veía señoritas vestidas de marinero que colectaban los fondos”.
"Fue muy emocionante porque todos teníamos ese sentimientos marítimo a flor de piel. Las personas donaban dinero; otros, como algunas damas, entregaban incluso algunas de sus joyas. Todos queríamos contribuir”, recuerda.
Banderines, escarapelas…
A través de un comunicado se había convocado "a las señoritas de la buena voluntad” a formar parte del Cuerpo auxiliar femenino de la Fuerza Naval, que tuvo a su cargo la venta de banderines, escarapelas y calcomanía destinadas a la recolección de fondos.
"Las señoritas uniformadas con traje de marinero, empezaron a recorrer las calles y avenidas de la ciudad, así como oficinas y locales públicos, recolectando fondos, a cambio de escarapelas, banderines y calcomanía que quedarán como recuerdo en manos del público contribuyente. Cada uno de los grupos será integrado con un alférez de la Fuerza Naval, de modo que el trabajo sea visto por la colectividad con el respeto que se merece”, informaban los periódicos.
Las escarapelas y los banderines debían ser entregados a la población a cambio de cinco pesos bolivianos, las escarapelas plastificadas por un peso y las calcomanías por dos.
Entonces, Gonzalo Mogro era un estudiante de secundaria y vivía en su natal Bermejo, Tarija, población fronteriza de Bolivia con Argentina, recuerda: "radio Altiplano transmitía la campaña llamando a la gente a donar dinero para comprar el barco para Bolivia, pero en mi pueblo (Bermejo) no se hizo la colecta, no sé por qué”.
Es que los medios de comunicación también se sumaron a la causa. En la ciudad de Cochabamba, por ejemplo, las radios Centro y Litoral y los periódicos El Extra y El Diario, organizaron un baile en Círculo Militar con el objetivo de ayudar a recaudar fondos.
A los cinco días de iniciada la cruzada, aproximadamente, se abrió una cuenta en todos los bancos de la ciudad de La Paz para recibir los aportes de la población y de un sinfín de entidades. El 17 de marzo el periódico El Diario publicaba una lista de algunas de las entidades que habían hecho efectiva su donación: "los ministerios de Economía, Obras públicas, Agricultura, Defensa Nacional, Educación y Bellas Artes, la Contraloría General de la República, Alcaldía, Corporación Boliviana de Fomento, Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos, la Dirección general de ferrocarriles y el Banco minero.
También habían hecho su donación empresas como el Lloyd Aéreo Boliviano, la Lotería Nacional, teléfonos automáticos y organizaciones deportivas, como la Asociación de Fútbol de La Paz, las federación es de box, volibol, natación, tenis y los clubes de fútbol Bolívar, The Strongest y Mariscal.
Incluso figuraban la Guardia de seguridad pública, la Dirección de investigación criminal, el Cuerpo nacional de bomberos.
Organizaciones de carácter social, como el Club de leones también participaron en la cruzada, igual que una organización denominada La acción marítima, que ofreció funciones teatrales con la obra Antofagasta, la pampa del salitre de Luis Llanos Aparicio para contribuir a la causa.
Armando Loiza remarca que uno de los impulsores de la campaña fue el fallecido Germán Velasco, "un patriota” dueño de la importadora Bueno, Bonito y Barato, que se encargó de la impresión de banderines y otros materiales con consignas a favor de Bolivia.
Resultados alentadores
Hasta el 24 de marzo, la colecta pública realizada por el Cuerpo auxiliar femenino había logrado recaudar en las calles 18.000 pesos bolivianos, de acuerdo a la publicación de El Diario del 25 de marzo. Este mismo medio indicaba que la primera dama de la nación de entonces, Elsa Omiste de Ovando, había deposito en la cuenta habilitada en el Banco Central de Bolivia 2.500 pesos bolivianos, "como contribución personal a la cruzada un buque para Bolivia”.
Pero no sólo la población, entidades públicas y privadas se sumaron a la causa, también su unieron los trabajadores. De acuerdo a un artículo escrito en 2011 por el periodista Jorge ‘Coco’ Manto, los trabajadores mineros, a través de la Central Obrera Boliviana, donaron dos días de salario.
De acuerdo a la Resolución Suprema 136457, emitida el 30 de noviembre de 1966, la cruzada habría logrado reunir medio millón de dólares.
"Autorízase al Comando de la Fuerza Naval del Ejército la adquisición de un buque de la Fuerza Naval Argentina por el precio de quinientos mil dólares americanos ($US. -500.000.--), para cuyo pago se destina el total de las recaudaciones efectuadas en colecta pública que se hallan depositadas en la cuenta "Un Buque para Bolivia" abierta en el Banco Central de Bolivia y las que se obtengan con futuras colectas”, indica la Resolución 136457.
Un final que
nadie supo
Para muchos es un misterio el destino final que tuvieron estos fondos; sin embargo, en su libro Barbie Altmann, de la Gestapo a la CIA, el periodista Carlos Soria Galvarro señala que estos recursos fueron a parar a Transmarítima, empresa creada en 1967, cuyo primer gerente fue el criminal nazi Barbie Altmann, conocido en Bolivia con el nombre falso de Klaus Altmann.
"Transmarítima es posiblemente el asunto más insultante en el que Barbie participó en Bolivia. Aprovechando sus vínculos con el presidente de entonces general Barrientos, se hizo nombrar gerente de una empresa que nacía en 1967, por gestión de instituciones cívicas y luego de una campaña nacional de recolección de fondos denominada "Un barco para Bolivia”, dice el periodista en su texto publicado en la década de los 80 del siglo pasado.
En el texto Soria Galvarro incluye una entrevista a Gastón Velasco, impulsor principal de la cruzada, donde indica: "Barbie se presentó como experto en ‘asuntos navales’. Se le confío el manejo de los 450.000 dólares producto de la campaña y de los aportes gubernamentales, pero la tal empresa (Transmarítima) nunca adquirió el ansiado barco, se limitó a alquilarlos de otros países. Terminó quebrando en 1971 con una deuda de cerca de un millón de dólares y numerosos juicios ante tribunales de Hamburgo, Panamá y La Paz”.
"Hoy un barco, mañana dos, tres más, al fin la flota y por último el puerto deseado, vasto, soberano, laborioso que nos comunique con los mares”.
En marzo de 1966, una cruzada recorrió calles, oficinas y locales públicos para recolectar los aportes de la población para comprar el primer barco para Bolivia. La colecta llegó a 500 mil dólares.
Ivone Juárez Zeballos
E l 10 de marzo de 1966, se lanzaba en toda Bolivia la cruzada por el mar, "Un buque para Bolivia”, organizada por la Fuerza Naval con el objetivo de realizar una colecta pública nacional a través de la cual se buscaba reunir la suma de dinero suficiente para la compra de un barco "de capacidad regular para el transporte de minerales bolivianos a Europa y otros continentes”.
La campaña fue lanzada por el mismo presidente de entonces de Bolivia, el general Antonio Ovando Candía, quien presidía la Junta Militar que gobernaba el país desde el Golpe de Estado de 1965.
1966 fue un año particular en cuanto a los actos de conmemoración de la Guerra del Pacífico (1879) porque las autoridades de entonces se habían propuesto llevar a cabo una serie de actos y actividades para resaltar aún más la fecha y reavivar el espíritu cívico de la población en torno a la demanda marítima.
El historiador y diplomático Ramiro Prudencio Lizón recuerda los antecedentes de esa época: Bolivia había roto relaciones diplomáticas con Chile en 1962 a consecuencia del desvío de las aguas del río Lauca por parte del país transandino. Además, habían acontecido otros incidentes que llevaron a unos años de "casi odio entre ambas naciones”.
"El desvío del río Lauca creó un odio muy fuerte entre uno y otro país. En ambos naciones se dieron publicaciones muy duras, uno en contra de otro. En Bolivia la antipatía fue tremenda. Surgió una posición patriotera, desfiles en las calles permanentes, indicando que Chile era un país abusivo”, remarca el historiador.
Prudencio precisa que tras el desvío de las aguas del Lauca, Bolivia recurrió a la OEA para elevar su protesta. En primera instancia el organismo internacional se pronunció a favor del país y, a través de una resolución, emitida el 14 de mayo, recomendó a Bolivia elegir uno de los medios pacíficos de solución contemplados en el Pacto de Bogotá.
El país optó por la mediación, y de manera unilateral escogió a Venezuela y Colombia como mediadores. La decisión molestó a Chile porque no fue consultado y planteó llevar el caso a la Corte Interamericana de Justicia de La Haya. Bolivia insistió en la mediación y se consultó nuevamente a la OEA, que esta vez se pronunció a favor de la posición de Chile.
"La OEA ya no respaldó a Bolivia y tenía razón, porque cuando los países no se ponen de acuerdo en un medio de solución pacífica queda la Corte Interamericana de Justicia, que es obligatoria, la otra parte no se puede negar, pero Bolivia la rechazó y se retiró de la OEA”, añade.
Y la posición de la OEA generó mayor malestar en el país, "porque en vez de ayudar al país débil ayudaba al fuerte”.
"En Chile, la cancillería pagó a dos historiadores para que ‘investigaran’ y dijeran que Bolivia nunca tuvo mar. En Chile se comenzó a enseñar en las escuelas que Bolivia nunca tuvo mar”, remarca Prudencio.
El excanciller Armando Loiza recuerda que ante ese ambiente "tan crispado” entre las dos naciones, la comunidad internacional llegó a pronunciarse. Cita como ejemplo a Argentina, cuyo gobierno brindó su apoyo político y diplomático a Bolivia y lo plasmó en un ofrecimiento de dos zonas francas en su territorio: una en Barranqueras y otra en Rosario.
"El relacionamiento Bolivia – Chile fue bastante sensible. Uruguay, que tenía muy buenas relaciones con los dos países, nunca dejó de decir que francamente se unía a la causa del mar boliviana. Sus gobernantes e intelectuales se pronunciaron y, sin enemistarse con Chile, dijeron claramente que Bolivia debía recuperar su salida al mar mediante un arreglo pacífico”, añade Loiza.
Todos por el barco
Así, en ese contexto es que se desarrolló la cruzada "Un buque para Bolivia”, lanzada el 10 de marzo de 1966. Los periódicos de la época reflejaban el discurso de ese día del presidente Ovando.
"Esta vez la conmemoración adquiere mayor relieve, pues debido a la feliz iniciativa de la Fuerza Naval, la Nación entera se concentra en un noble esfuerzo, en una cruzada nacional para adquirir un barco que lleve por los mares del mundo la enseña tricolor. Ese barco será símbolo del anhelo boliviano, y motor propulsor a la vez de la capacidad interna de nuestro pueblo para alcanzar sus altos ideales”, se lee en la edición del 11 de marzo del periódico El Diario.
"Hagamos pues de esta cruzada marítima una empresa superior que unifique y totalice las supremas energías de Bolivia. Hoy un barco, mañana dos, tres más, al fin la flota y por último el puerto deseado, vasto, soberano, laborioso que nos comunique con los mares del mundo y haga posible”, proseguía Ovando ese 10 de marzo de 1966.
La campaña estaba planificada para desarrollarse durante el mes del mar, marzo, tiempo en el que, tanto instituciones públicas como entidades sociales y cívicas, se organizaron para contribuir a la causa por un barco boliviano.
La movilización fue tal que algunos paceños aún recuerdan esos días. Tomás Sanjinés, de 72 años, cuenta: "en las calles se veía señoritas vestidas de marinero que colectaban los fondos”.
"Fue muy emocionante porque todos teníamos ese sentimientos marítimo a flor de piel. Las personas donaban dinero; otros, como algunas damas, entregaban incluso algunas de sus joyas. Todos queríamos contribuir”, recuerda.
Banderines, escarapelas…
A través de un comunicado se había convocado "a las señoritas de la buena voluntad” a formar parte del Cuerpo auxiliar femenino de la Fuerza Naval, que tuvo a su cargo la venta de banderines, escarapelas y calcomanía destinadas a la recolección de fondos.
"Las señoritas uniformadas con traje de marinero, empezaron a recorrer las calles y avenidas de la ciudad, así como oficinas y locales públicos, recolectando fondos, a cambio de escarapelas, banderines y calcomanía que quedarán como recuerdo en manos del público contribuyente. Cada uno de los grupos será integrado con un alférez de la Fuerza Naval, de modo que el trabajo sea visto por la colectividad con el respeto que se merece”, informaban los periódicos.
Las escarapelas y los banderines debían ser entregados a la población a cambio de cinco pesos bolivianos, las escarapelas plastificadas por un peso y las calcomanías por dos.
Entonces, Gonzalo Mogro era un estudiante de secundaria y vivía en su natal Bermejo, Tarija, población fronteriza de Bolivia con Argentina, recuerda: "radio Altiplano transmitía la campaña llamando a la gente a donar dinero para comprar el barco para Bolivia, pero en mi pueblo (Bermejo) no se hizo la colecta, no sé por qué”.
Es que los medios de comunicación también se sumaron a la causa. En la ciudad de Cochabamba, por ejemplo, las radios Centro y Litoral y los periódicos El Extra y El Diario, organizaron un baile en Círculo Militar con el objetivo de ayudar a recaudar fondos.
A los cinco días de iniciada la cruzada, aproximadamente, se abrió una cuenta en todos los bancos de la ciudad de La Paz para recibir los aportes de la población y de un sinfín de entidades. El 17 de marzo el periódico El Diario publicaba una lista de algunas de las entidades que habían hecho efectiva su donación: "los ministerios de Economía, Obras públicas, Agricultura, Defensa Nacional, Educación y Bellas Artes, la Contraloría General de la República, Alcaldía, Corporación Boliviana de Fomento, Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos, la Dirección general de ferrocarriles y el Banco minero.
También habían hecho su donación empresas como el Lloyd Aéreo Boliviano, la Lotería Nacional, teléfonos automáticos y organizaciones deportivas, como la Asociación de Fútbol de La Paz, las federación es de box, volibol, natación, tenis y los clubes de fútbol Bolívar, The Strongest y Mariscal.
Incluso figuraban la Guardia de seguridad pública, la Dirección de investigación criminal, el Cuerpo nacional de bomberos.
Organizaciones de carácter social, como el Club de leones también participaron en la cruzada, igual que una organización denominada La acción marítima, que ofreció funciones teatrales con la obra Antofagasta, la pampa del salitre de Luis Llanos Aparicio para contribuir a la causa.
Armando Loiza remarca que uno de los impulsores de la campaña fue el fallecido Germán Velasco, "un patriota” dueño de la importadora Bueno, Bonito y Barato, que se encargó de la impresión de banderines y otros materiales con consignas a favor de Bolivia.
Resultados alentadores
Hasta el 24 de marzo, la colecta pública realizada por el Cuerpo auxiliar femenino había logrado recaudar en las calles 18.000 pesos bolivianos, de acuerdo a la publicación de El Diario del 25 de marzo. Este mismo medio indicaba que la primera dama de la nación de entonces, Elsa Omiste de Ovando, había deposito en la cuenta habilitada en el Banco Central de Bolivia 2.500 pesos bolivianos, "como contribución personal a la cruzada un buque para Bolivia”.
Pero no sólo la población, entidades públicas y privadas se sumaron a la causa, también su unieron los trabajadores. De acuerdo a un artículo escrito en 2011 por el periodista Jorge ‘Coco’ Manto, los trabajadores mineros, a través de la Central Obrera Boliviana, donaron dos días de salario.
De acuerdo a la Resolución Suprema 136457, emitida el 30 de noviembre de 1966, la cruzada habría logrado reunir medio millón de dólares.
"Autorízase al Comando de la Fuerza Naval del Ejército la adquisición de un buque de la Fuerza Naval Argentina por el precio de quinientos mil dólares americanos ($US. -500.000.--), para cuyo pago se destina el total de las recaudaciones efectuadas en colecta pública que se hallan depositadas en la cuenta "Un Buque para Bolivia" abierta en el Banco Central de Bolivia y las que se obtengan con futuras colectas”, indica la Resolución 136457.
Un final que
nadie supo
Para muchos es un misterio el destino final que tuvieron estos fondos; sin embargo, en su libro Barbie Altmann, de la Gestapo a la CIA, el periodista Carlos Soria Galvarro señala que estos recursos fueron a parar a Transmarítima, empresa creada en 1967, cuyo primer gerente fue el criminal nazi Barbie Altmann, conocido en Bolivia con el nombre falso de Klaus Altmann.
"Transmarítima es posiblemente el asunto más insultante en el que Barbie participó en Bolivia. Aprovechando sus vínculos con el presidente de entonces general Barrientos, se hizo nombrar gerente de una empresa que nacía en 1967, por gestión de instituciones cívicas y luego de una campaña nacional de recolección de fondos denominada "Un barco para Bolivia”, dice el periodista en su texto publicado en la década de los 80 del siglo pasado.
En el texto Soria Galvarro incluye una entrevista a Gastón Velasco, impulsor principal de la cruzada, donde indica: "Barbie se presentó como experto en ‘asuntos navales’. Se le confío el manejo de los 450.000 dólares producto de la campaña y de los aportes gubernamentales, pero la tal empresa (Transmarítima) nunca adquirió el ansiado barco, se limitó a alquilarlos de otros países. Terminó quebrando en 1971 con una deuda de cerca de un millón de dólares y numerosos juicios ante tribunales de Hamburgo, Panamá y La Paz”.
"Hoy un barco, mañana dos, tres más, al fin la flota y por último el puerto deseado, vasto, soberano, laborioso que nos comunique con los mares”.
Ernesto Che Guevara vidas y muertes
Ernesto Guevara de la Serna (Rosario, 14 de mayo o 14 de junio de 19281 - La Higuera, 9 de octubre de 1967), conocido como Che Guevara, fue un político, escritor, periodista y médico argentino-cubano,2 uno de los ideólogos y comandantes de la Revolución cubana (1953-1959). Guevara participó desde la Revolución y hasta 1965 en la organización del Estado cubano. Desempeñó varios altos cargos de su administración y de su Gobierno, sobre todo en el área económica, fue presidente del Banco Nacional y ministro de Industria. En el área diplomática, actuó como responsable de varias misiones internacionales.
Convencido de la necesidad de extender la lucha armada en todo el Tercer Mundo, el Che Guevara impulsó la instalación de focos guerrilleros en varios países de América Latina. Entre 1965 y 1967, él mismo combatió en el Congo y en Bolivia. En este último país fue capturado y ejecutado de manera clandestina y sumaria por el Ejército boliviano en colaboración con la CIA el 9 de octubre de 1967.
Fuente: https://www.youtube.com/watch?v=0aNEO3R4U1o&list=PL6CkG4W3eVY3SeDib5nrDyq263_XqyEnx&index=4
Convencido de la necesidad de extender la lucha armada en todo el Tercer Mundo, el Che Guevara impulsó la instalación de focos guerrilleros en varios países de América Latina. Entre 1965 y 1967, él mismo combatió en el Congo y en Bolivia. En este último país fue capturado y ejecutado de manera clandestina y sumaria por el Ejército boliviano en colaboración con la CIA el 9 de octubre de 1967.
Fuente: https://www.youtube.com/watch?v=0aNEO3R4U1o&list=PL6CkG4W3eVY3SeDib5nrDyq263_XqyEnx&index=4
La masacre de San Juan
La masacre de San Juan se produce en Potosi en la Mina Catavi en Siglo XX el 24 de Junio de 1967 durante el gobierno del general Rene Barrientos Ortuño, conocido como también como el general del pueblo, esto porque se sospechaba que en los centros mineros se estava gestando otro movimiento guerrillero ya que por la misma epoca se encontrava el mito guerrilllero argentino cubano Ernesto Che Guevara
Puede ver más en La masacre de San Juan
https://es.wikipedia.org/wiki/Masacre_de_San_Juan
Estos hechos fueron transformados en una pelicula llamada el coraje de un pueblo
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| Victimas de la masacre de San Juan Foto periodico Página Siete |
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| Mineros en la fogata en la noche de San Juan foto periodico Página Siete |
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| Cesar Lora, caudillo y martir obrero foto periodico Página Siete |
Puede ver más en La masacre de San Juan
https://es.wikipedia.org/wiki/Masacre_de_San_Juan
Estos hechos fueron transformados en una pelicula llamada el coraje de un pueblo
SIGLO XX BOLIVIA - TATA BARRIENTOS General Rene Barrientos Ortuño
René Barrientos Ortuño (Tarata, Bolivia, 30 de mayo de 1919 - Arque, ídem, 27 de abril de 1969) fue militar y político boliviano, cuadragésimo séptimo Presidente de Bolivia. Puede saber más en REne Barrientos Ortuño https://es.wikipedia.org/wiki/Ren%C3%A9_Barrientos_Ortu%C3%B1o
Fuente: https://www.youtube.com/watch?v=YZMPwKp2a5c
Fuente: https://www.youtube.com/watch?v=YZMPwKp2a5c
La Guerra Federal Boliviana - Quinta y última Parte (5 de 5)
La Guerra Federal Boliviana - Quinta y última Parte
Esta es la última parte de las cinco que tiene el documental boliviano "La Guerra Federal"
Fuente: https://www.youtube.com/watch?v=_xSHY9A9BJc
Esta es la última parte de las cinco que tiene el documental boliviano "La Guerra Federal"
Fuente: https://www.youtube.com/watch?v=_xSHY9A9BJc
La Guerra Federal Boliviana - Cuarta Parte (4 de 5)
La Guerra Federal Boliviana - Cuarta Parte
Esta es la cuarta parte de las cinco que tiene el documental boliviano "La Guerra Federal"
Fuente: https://www.youtube.com/watch?v=2JUnoiNrwto
Esta es la cuarta parte de las cinco que tiene el documental boliviano "La Guerra Federal"
Fuente: https://www.youtube.com/watch?v=2JUnoiNrwto
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